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5 formas de encontrar paz

Calma espiritual en medio de la tormenta

January, 2020

Desde mi experiencia comparto lo que me ha ayudado a vivir en paz después de la pérdida de mi hija, hay que abrir la mente y el corazón para romper con las formas tradicionales de ver la pérdida. 

1. Aquí y ahora

Vivir en el momento presente es liberador porque mantiene nuestra mente enfocada en lo que se está viviendo, en la nueva realidad. El mindfullness o atención plena resulta sanador al salirnos de la continua recurrencia a la memoria, a la nostalgia. No es que recordar a nuestros hijos sea algo malo,al contrario, es una fuente maravillosa de contacto con ellos; sin embargo mantenernos en ese lugar de dolor y añoranza nos aleja de alcanzar la paz. Estar cocinando mientras cocinas, trabajando mientras trabajas, viendo una serie mientras la ves, te faculta a vivir tu propia vida, descansar y distraerte, convivir genuinamente con tus amistades, disfrutar un buen platillo, sumergirte en las páginas de un libro. Aunque parezca difícil es posible y se puede empezar poco a poco y de forma consciente: “Cocinaré este día practicando el aquí y ahora, poniendo atención plena en los olores, texturas, colores y sabores de los alimentos que preparo. Imagino las distintas formas de presentar el platillo y cómo disfrutaremos durante la cena”. Intentalo y permite que tu mente descanse y se revitalice con este ejercicio.

2. Es como debe ser

Si aún no había llegado ese momento en tu vida donde es necesario creer, ya llegó. Independientemente de tus creencias religiosas, es esencial entender que existe un orden perfecto en la existencia y en el universo. No hay errores en la creación ni en los acontecimientos, nuestros hijos nos esperan en la eternidad y está bien. Su momento ha sido perfecto como será el nuestro, no existen hubieras ni equivocaciones. Dolor sí, sufrimiento no. Si lo conociste has sido muy bendecida, y si no también, porque no hace falta verlo físicamente para amarlo profunda y eternamente. Entender esta verdad nos regala con la tranquilidad de que nuestros hijos fueron llamados porque así tenía que ser y nosotras, aún con el dolor que implica, lo aceptamos y respetamos.

3. Hablar de ellos

Ignorar o evitar hablar de nuestros hijos porque se han ido y nos ha causado inmenso dolor es en mi experiencia un gran error. Cuanto mas hablo de mi hija con mi familia y amigos, más me familiarizo con ésta nueva realidad y me es mas natural el aceptarla. Escucharme decir las palabras y sentirla viva en la memoria de todos me hace sentir bendecida y agradecida, evitar hablar de ella sería negar su existencia. No tengas miedo y ábrete a éstas conversaciones amorosas, intenta compartir desde el amor diciendo: “A mi hijo le encantaba jugar con su elefante de peluche y lo hacía reír a carcajadas” o bien “Recuerdo cuando estaba embarazada de mi hija y en el ultrasonido mostraba un gran parecido con su papa”. Son regalos de vida que nos han sido dados y hablar de su existencia en voz alta cuando así lo sintamos nos libera y mantiene conectadas en nuestro amor con ellos.

4. Están bien

Saber que nuestros hijos están en un lugar de amor y gozo nos da paz. Si tu bebe ha regresado al cielo desde tu vientre entendemos que no era compatible con la vida, al igual que si se ha ido por una enfermedad. Como madres lo que más nos interesa es que nuestros hijos sean felices y estén bien, ya sea que estemos con ellos o no. La muerte es un momento natural de perfecta paz, es el descanso del cuerpo para regresar al gozo. Somos madres libres al estar ciertas de que nuestros hijos están bien, estén donde estén. 

Si eres creyente de alguna religión o filosofía investiga un poco más sobre la concepción de la muerte y abre tu mente para no verla necesariamente como una fatalidad.

5. Amor de dos

Saberme amada por mi hijo y seguirlo amando aunque no lo vea de forma física, es lo que nos mantiene unidos para la eternidad. Ahora comprendes que para amarlo profundamente no necesitas verlo ni tocarlo, acaso sea posible yo amo a mi hija cada día más a pesar de no tenerla aquí a mi lado. Muere el cuerpo mas no el amor, éste es un regalo para la eternidad. Nos llena de paz saber que éste vínculo no se ha roto, por el contrario se ha fortalecido tras su partida pues ahora sabes que lo amas en todas sus formas, en todos sus momentos. No importan las formas, el amor de nosotros es uno vivo.

Espero consideres estas reflexiones como útiles y abras tu mente a encontrar paz tras tu pérdida, es posible. Recuerda que eres muy amada y que nos toca honrar sus vidas al vivir la nuestra plenamente. ¡Sonríe! 

Tu instructora:

Patricia Mora
Life Coach Espiritual, Tanatóloga y Escritora

Es un hecho que los padres que tenemos uno o más bebés en el cielo necesitamos apoyo y orientación de calidad. Tenemos derecho a un espacio donde aprender y sentirnos contenidos y apoyados ante un duelo poco reconocido y sumamente doloroso. Después de ver a mis tres bebés trascender es mi misión transmitir mi experiencia, conocimientos y aprendizajes a cada ser humano que desea tomar una dirección de crecimiento, llena de significado y propósito.

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