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5 Enfoques de amor

Mas allá de una condición

febrero, 2020

Anomalía de Ebstein es el nombre de la cardiopatía que tenía mi hija en su hermoso corazón, es lo que la hizo siempre tan especial y más por lo poco frecuente que se presenta esta enfermedad. Tu hijo o hija hoy tienen una condición y la forma en que veas esta situación define tu experiencia de vida, la convierte en una eterna aflicción o la transforma en un gran regalo.

  1. Tu hijo no es su condición

Mi hijo no es su cáncer, mi hija no es su cardiopatía, mi hijo no es su síndrome de Down, ultimadamente mi hijo no es su cuerpo. Necesitas ver más allá de todo esto, no es fácil pero es posible, necesitas reencontrarte con tu hijo, con el ser humano que es, con su alma. Es común confundir y conceptualizar a una persona dentro de una categoría muy limitada que es la condición de su cuerpo. “Es diabético, es hipertenso”. Tu hijo es mucho más y necesitas conectar con esa parte, donde lo veas como tu hijo y no como tu paciente. No eres doctora ni enfermera, eres su madre. Son roles radicalmente distintos, quizás tengas que ser los dos pero que sepas al final que son cosas diferentes. Desde la enfermera en ti cuidarás, limpiarás, darás medicinas, lo llevarás al doctor, verás por su bienestar. Desde la madre le demostrarás cuánto lo amas, compartirás risas, leerás cuentos, comerán ricos platillos, convivirán en familia. No te pierdas tu maternidad por las condiciones que afrontan, antes que todo eres madre y él o ella antes que todo es tu hijo.

  • Elegidos

Apelo a tu ser espiritual, a esa parte de ti que cree en algo más, en algo superior. Tu religión es lo de menos. En este sentido hay que sabernos elegidos, una misión de esta magnitud es un gran honor, el acompañar a nuestro hijo o hija a tener una experiencia terrenal llena de amor, de aceptación, de compasión, de empatía. Son seres que nos han sido enviados para aprender de ellos y de la vida, que ponen todo en perspectiva, que nos exigen dar valor a lo que realmente importa, a sentirnos orgullosos de ellos de forma incondicional, a sentir gratitud por lo grande y lo insignificante, ellos nos hacen mejores seres humanos, nos muestran una sonrisa pura y verdadera. Saberse elegida como madre para gestar y dar a luz a un ser especial es un gran honor, una misión que se acata con entereza y voluntad.

  • Informarse con medida

Es natural que cuando conocemos el diagnóstico inmediatamente nos lancemos a internet a investigar a fondo todo lo relacionado con lo que presenta nuestro hijo o hija, vemos videos e imágenes, leemos testimonios esperanzadores y otros no tanto, intentamos entender anatómica y médicamente la raíz de la enfermedad o padecimiento. Es bastante común, sin embargo, no es del todo sano. Todos los casos y estadísticas que se mencionan en lo largo y ancho del internet no son el caso de tu hijo o hija porque su condición, organismo y circunstancias son diferentes y únicas. Me pasó y después de un auténtico desgaste digital donde me saturé de información, entendí que la única información realmente veraz y trascendente era aquella que me daban los médicos de mi hija quienes conocían perfectamente su situación, sus reacciones, condiciones, medicamentos, análisis y demás indicadores únicos y exclusivos de ella. Esta es la opinión que vale, la que cuenta. Te recomiendo investigar pero con mesura y siempre tomando en cuenta que al final la información que más te servirá será la de aquellos que están atendiendo a tu hijo o hija, a ellos siempre la atención y la gratitud.

  • No al victimismo

Colocarse en el lugar de víctima jamás lleva a buen puerto y la pregunta que con mayor frecuencia surge desde este lugar es ¿por qué a mí? Te anticipo que no hay respuestas a esa pregunta, simplemente no las hay y entender esto te traerá tranquilidad. No se puede vivir desde el deber ser, ese es un mundo utópico imaginario donde nadie sufre, pero también donde nadie crece por lo que es más sano situarse en la creencia de que el mundo es tal y como es. Tu hijo o hija no está pagando ningún castigo o cuenta pendiente de algún antepasado, tampoco tiene una condición especial porque tuvo mala suerte o porque no se trató a tiempo desde el embarazo. Es así porque es perfecto así, es simplemente el mismo.

  • Gratitud

No hay acto más sincero y elevado que agradecer, especialmente cuando agradeces de corazón la condición y la vida de tu hijo o hija. ¡Gracias por este ser maravilloso que me eligió como madre para compartir nuestras vidas, que confió en mí para esta experiencia terrenal porque sabe que no le fallaré jamás! Gracias porque cada día aprendo más sobre el amor verdadero, incondicional. Gracias porque me da la oportunidad de servirle a Dios y a la vida desde el corazón. Gracias por su risa, por su mirada, por sus gestos, por su amor. Gracias porque me enseña sobre la humildad al poner su destino en manos de Dios su creador. Tu corazón agradecido te llevará hacia un estado de paz donde te reconoces afortunado de conocer el verdadero amor.

Tu instructora:

Patricia Mora
Life Coach Espiritual, Tanatóloga y Escritora

Es un hecho que los padres que tenemos uno o más bebés en el cielo necesitamos apoyo y orientación de calidad. Tenemos derecho a un espacio donde aprender y sentirnos contenidos y apoyados ante un duelo poco reconocido y sumamente doloroso. Después de ver a mis tres bebés trascender es mi misión transmitir mi experiencia, conocimientos y aprendizajes a cada ser humano que desea tomar una dirección de crecimiento, llena de significado y propósito.

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