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7 Consejos para afrontar la UCIN

Para las horas de visita a tu bebe

enero, 2020

Pocas cosas pueden ser tan difíciles como tener a tu hijo o a tu hija en la Unidad de Cuidados Intensivos, si hoy esta es tu realidad comparto estos consejos que me ayudaron a vivir este proceso.

1. Recordar que es temporal

No importa cuánto tiempo lleve tu hijo o hija internado en el hospital, ya sean días, semanas o meses sirve tener presente que no será para siempre. El día a día suele ser agotador por el continuo estrés y la incertidumbre que representa la salud de nuestro hijo o hija, sin embargo saber que es por un tiempo determinado te dará la fuerza para vivir este proceso intensamente. Es temporal y quedará en el pasado, hay que armarse de paciencia.

2. No hay otro lugar donde esté mejor

Entiendo que las ganas de llevarlo o llevarla a casa son inmensas y angustiantes pero recuerda que en este momento de su vida no existe otro lugar, ni siquiera tu casa, donde tu hijo o hija se encuentre mejor atendido o cuidado. La atención constante y efectiva que está recibiendo redituará positivamente en su salud hasta su alta. Mientras tanto, puedes ocupar tu tiempo recuperándote del parto, organizando y alistando su habitación, poniéndote al día en tu trabajo y demás formas en que ocupes bien tu tiempo. 


3. Centra tu atención en él o ella

Lograr esto a veces representa un reto porque tu hijo o hija se encuentra conectado a múltiples aparatos que emiten distintos sonidos y alertas. En un momento me di cuenta de que mi atención estaba puesta en interpretar éstos aparatos y mirar las curvas y gráficas que en estar realmente con mi hija. Cuando estés ahí adentro trata de enfocarte en él o ella, te darás cuenta de todo lo que lo rodea pero centrarás tu atención en mantenerte presente conociéndose y conviviendo en la medida posible. Deja a los doctores y enfermeras que hagan lo que les corresponde y tu como su madre hazle sentir tu amor.


4. Dale fuerza y seguridad

El amor que sientes por tu hijo o por tu hija te dará la fuerza que necesitas para entrar ahí y animarlo, para darle seguridad mediante tu voz y tus caricias, cantándole o cargándolo. No importa cuán adversa sea la situación de salud que afronta ese ser que tanto amas o la enfermedad que presente, tu eres su animadora oficial, tu eres el ángel que jamás lo abandonará y que lo acompañará en cada momento de su historia. Hazte presente para él o ella, háblale aunque te cueste trabajo, necesita escuchar tu voz y sentir tu calor y tu energía. Confía en que te siente ahí porque siguen tan unidos como cuando estaba en tu vientre, confía en que te escucha y que sabe que lo amas. Haz que cada visita cuente.


5. Celebra las pequeñas victorias

Si los análisis mejoraron, celebra. Si mejoró su succión, celebra. Si se está saliendo de una infección, celebra. Cada cambio positivo por pequeño que parezca representa para ti y para su familia una gran victoria. Es bueno celebrar porque finalmente son un equipo que trabaja conjuntamente para ir pronto a casa, así que alégrate y valora cada logro pues tu bebe está luchando a cada minuto. No hay nada malo en alegrarse, no temas festejar. Mi hija cumplió dos meses de vida cuando continuaba en la UCIN y fue una celebración, las enfermeras decoraron muy bella su cuna y llevamos pastel para partir entre todos. Adaptarse y fluir porque existe alegría aún en los momentos más difíciles.

6. Continúa con tu vida

Cuando tu hijo o hija por cualquier condición se queda internado por un tiempo prolongado es necesario que tu sigas con tus actividades sin sentir culpa. No será fácil pero también te hará bien, estarás fresca y dispuesta para las visitas, distraerás tu mente y descansarás pues es tu deber cuidarte también. Come bien, trabaja en tus horarios, haz ejercicio, convive con tus familiares o amigos, ve televisión o una serie. No estás haciendo nada malo, pensar que está mal que continúes mientras tu hijo o hija está en el hospital es una idea nociva y poco útil. En la medida posible sigue adelante, tarde o temprano llegará el alta.


7. Se agradecida

Siempre he admirado la incansable y noble labor de las enfermeras y médicos que atienden a nuestros seres queridos. La ternura con que le hablan a tu hijo o hija, los cuidados que le proveen, el grado al que llegan a conocerlos, cómo los bañan y arrullan, todo lo que hacen con amor y dedicación mientras llega el día en que puedas hacerlo tu. Con ellos compartimos alegrías y tristezas, nos volvemos familia. Agradece cada gesto, cada cuidado porque si bien es su trabajo, con nada se paga el cariño y la atención que brindan a tu hijo o hija. Recuerdo el día que dieron de alta a mi hija, fue un día de júbilo para todos. Entre regalos, fotos, abrazos, llanto, alegría, entre todo lo vivido descubrí que más que doctores o enfermeras, eran ángeles con batas.
No eres la única madre que afronta el reto de la Unidad de Cuidados Intensivos, vívelo con la frente en alto y acepta la experiencia que te ha sido dada. Tu hijo o tu hija te necesita fuerte y positiva, pon tu granito de arena que es vital porque el amor de una madre es la mejor medicina. 


Animo

Tu instructora:

Patricia Mora
Life Coach Espiritual, Tanatóloga y Escritora

Es un hecho que los padres que tenemos uno o más bebés en el cielo necesitamos apoyo y orientación de calidad. Tenemos derecho a un espacio donde aprender y sentirnos contenidos y apoyados ante un duelo poco reconocido y sumamente doloroso. Después de ver a mis tres bebés trascender es mi misión transmitir mi experiencia, conocimientos y aprendizajes a cada ser humano que desea tomar una dirección de crecimiento, llena de significado y propósito.

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