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Dios y la UCIN

Luz que brilla en el hospital

enero, 2020

Lo encontré frente a frente sin esperarlo, me vi sintiendo su presencia, como si estuviera a mi lado mientras yo miraba con impotencia y tristeza a mi hija que yacía en la incubadora en estado grave. Me atravesaban tantos sentimientos a la vez que me sentía débil en medio de la desesperanza, derrotada, y fue entonces que lo sentí. De pronto vino a mí en forma de entendimiento, un despertar a la verdad de su amor infinito, pero no en la forma que conocemos. Y entendí entonces que su amor por mi hija y por mí era tan grande, perfecto. Que era su voluntad que estuviéramos en ese momento, en ese lugar las dos y que debía confiar en que todo estaba previsto, atendido.

Milagros inesperados

Esperando yo un milagro para el corazón de mi hija, recibí en su lugar una renovación de mi fe. Cambió mi pensamiento de miedo por uno de amor, mi desesperación por confianza. Entendí que nos había elegido especialmente a nosotras para transitar juntas este viaje, que como almas nos unió para aprender una de la otra pero sobretodo, para aprender sobre El. De pronto sentí la necesidad de cantarle a mi hija salmos bíblicos y también canciones del Espíritu Santo, escuchaba mi propia voz en aquella fría sala que hacía eco en los oídos de mi hija, me llenaba de paz y fuerza con el transcurrir del tiempo. Vi en ella una maravillosa creación de Dios, perfecta como era, con su Anomalía de Ebstein que hacía latir su corazón de forma imperfecta, insuficiente. Tu también has sido elegida por Dios y por tu hijo o hija para acompañarlo en esta su historia, para amarlo de forma incondicional siendo consciente del hecho de que Dios lo ama aún más, mucho más.  

Comparte tu fe

Respeto todas las creencias y sea cual sea la tuya, aférrate a ella. Háblale a tu hijo o a tu hija del amor universal o del amor de Dios, lee en voz alta los salmos o evangelios que vibren en ti, canta y relátale a tu hijo los milagros que ha vivido la humanidad. No tomes esta experiencia como un castigo divino o un karma negativo, es simplemente la historia de tu hijo y tu eres testigo de ella, ayudarás con el corazón pero respetarás su destino.

Comparto para tí una frase que encontré en uno de los libros que cambió mi vida: “Nacemos para no morir nunca” de Simone Troisi y Cristiana Paccini:

En las familias, cuando los niños llegan, a veces nos son confiados durante unos pocos meses o años, pero esto no significa que los quieras menos. Al contrario, tienes el deber de cuidarlos con más amor todavía, para dejar en ellos el recuerdo del amor que Dios ha querido darles a través de nuestros gestos. Debemos, por lo tanto, hacer honor a una tarea tan grande”

Aleluya

Tu instructora:

Patricia Mora
Life Coach Espiritual, Tanatóloga y Escritora

Es un hecho que los padres que tenemos uno o más bebés en el cielo necesitamos apoyo y orientación de calidad. Tenemos derecho a un espacio donde aprender y sentirnos contenidos y apoyados ante un duelo poco reconocido y sumamente doloroso. Después de ver a mis tres bebés trascender es mi misión transmitir mi experiencia, conocimientos y aprendizajes a cada ser humano que desea tomar una dirección de crecimiento, llena de significado y propósito.

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