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El sacroconducto de un bebé celestial

Un relato de amorosa aceptación

June, 2020

Era una maravillosa tarde allá en el cielo, se respiraba un aire ligero a flores y una brisa movía las delicadas alas de cada uno de los querubines que se reunían entre las nubes doradas, el sol las bañaba en su luz destellante y cálida.

Acudieron ahí para participar en la Asamblea Celestial donde cada pequeña alma comparte cuál fue su misión en su visita a la Tierra y el mensaje divino que dejó en el corazón de su amada madre. ¡Cuántos aleteos y risas! Se podían observar cómo volaban de una nube a otra sostenidos por el gozo y amor maternal.

-¡Bienvenidos querubines amados míos! – se escuchó una voz en medio de aquella fiesta que de forma rápida los sentó cómodamente en las doradas nubes -¿Quien quiere comenzar hoy?

Samuel era un ángel especialmente amoroso y noble, le había sido encomendada la hermosa tarea de cuidar y guiar a las almas más puras que existen: las de los bebés celestiales.

¡Todos querían participar! Algunos volaban felices hasta que uno de ellos dijo:

¡Yo quiero empezar Ángel Samuel! Soy Diego, regresé a casa hace dos meses, mis pulmones fueron mi sacroconducto por el cual mi madre aprendió a respirar la vida profundamente, a sentirme en el aire que la nutre, a oxigenar su cuerpo y alma con el amor de Dios – dijo el querubín mientras sonreía radiante ante su atento auditorio.

-¡Maravilloso Diego! En tu caso, tus pulmones fueron tu sacroconducto para regresar al cielo, éstos son vehículos corporales con los que cada alma nace a la eternidad, a su vez son reveladores de su mensaje divino.

Ángel Samuel, mi nombre es Mariana y llegué aquí hace poco más de un año, mis riñones le enseñaron lo importante que es depurar el alma de lo que no trae paz a su vida, de eliminar los apegos y angustias, aprendió desintoxicar su espíritu para vivir libre.

Apenas iba a responder su conmovido guía cuando fue interrumpido por Sebastián, un angelito juguetón que ansiaba contar su historia:

-Yo llegué ayer, ¡no puedo creer que estoy de regreso en casa! Mi sacroconducto fue mi cerebro, tener un cromosoma extra significó conocer únicamente el vientre de mi madre. Con ello aprendió cómo la naturaleza no sabe de errores, que su mente es una máquina milagrosa y poderosa para tomar decisiones de vida que construyan su felicidad, que si se lo propone puede alcanzar sus sueños.

Los querubines se miraban unos a otros sorprendidos y alegres de escuchar cuantos mensajes se habían entregado.

-Soy Sara, mi corazón me trajo de nuevo aquí, ahora mi mamá sabe que un latido es un gran regalo de Dios, que amar es a lo que vamos a la Tierra, que vivir desde este lugar es posible para expandir y compartir su luz. ¡Cuánto me sorprendió que ella amara tanto mi sacroconducto! Aceptó mi corazón tal y como era, nunca deseó que fuera diferente.

El Ángel Samuel no pronunciaba palabra, aunque quisiera no podía, se complacía en escucharlos y verlos tan radiantes habiendo cumplido su misión allá abajo.

-¡Yo soy Leo! Nací cuando tenía apenas unas semanas en su hermoso vientre, fui a lo que llaman un bebé prematuro, mi lucha y perseverancia fueron ejemplo y enseñanza para mi mamá de que siempre debe perseguir lo que ama, que la vida tiene sabios procesos que deben cumplirse, ni antes ni después.

-¡Soy Angela! Mi sacroconducto no fue revelado a mi madre y tampoco a mí, ella aprendió que en el ciclo de la vida terrenal hay preguntas que no tienen respuestas y que eso está bien, que debe confiar en el orden divino de las cosas y que la incertidumbre es natural a la existencia.

-Me encanta escuchar sus voces celestiales contar sus mensajes divinos, sus madres son seres especiales que captarán lo que depositaron en sus corazones, no sólo a través de sus sacroconductos, sino también con su voz que les habla directamente a este lugar. ¡Qué alegría verlos volar con esa energía que solo el amor maternal puede darles! – el Ángel Samuel sintió una lágrima de gozo deslizar por su mejilla.

Cantos de alabanza resonaron entre las nubes que adornaban el atardecer, sus blancas alas emprendieron el vuelo para regresar a sus nubes de cuna donde se acurrucan sabiéndose amados y aceptados para la eternidad.

¿Cuál ha sido el sacroconducto de tu bebé celestial y qué mensaje te ha traído?

Tu instructora:

Patricia Mora
Life Coach Espiritual, Tanatóloga y Escritora

Es un hecho que los padres que tenemos uno o más bebés en el cielo necesitamos apoyo y orientación de calidad. Tenemos derecho a un espacio donde aprender y sentirnos contenidos y apoyados ante un duelo poco reconocido y sumamente doloroso. Después de ver a mis tres bebés trascender es mi misión transmitir mi experiencia, conocimientos y aprendizajes a cada ser humano que desea tomar una dirección de crecimiento, llena de significado y propósito.

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