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Lucila y bebé Gibran

Testimonio de una Mami Fénix de Argentina

octubre, 2020

¡Hola mamis Fénix! Hoy quiero compartirles un pedacito de nuestro testimonio.

Me llamo Lucila Abigail madre primeriza de mi único hijo Gibran (pronunciación Yibran), soy de la Provincia Catamarca-Argentina. El día 20 de Enero del 2020 a las 8.00 hs empecé con contracciones y rompí bolsa. En esos instantes nos dirigimos al hospital de mi pueblo. El médico me revisa, de urgencia nos da el aviso de derivación urgente a la capital de mi provincia. Nos comunica que, por las horas de viaje, mi hijo no sobreviviría y me enviaría directamente a realizarme un legrado.

En ese momento se me vino el mundo abajo, entregué la vida de mi hijo y la mía en manos del Señor. No escuché sus palabras, me encomendé en mi Fe. La ambulancia tardó cinco horas en llegar al hospital. ¡Un viaje muy sufrido! Me mantuve en calma en  esas horas, controlando mis nervios, orando, controlando los movimientos y latidos de mi bebé con mi mano en mi panza. ¡Mi esperanza sabiendo que aún seguía con vida! Estaba perdiendo líquido amniótico entre golpes y movimientos.

Recuerdo que hacía muchísimo calor en la ambulancia. A las 16.00 hs llegamos a la maternidad, estaba bañada en transpiración, las enfermeras me estaban esperando, me hicieron tacto. Este momento que escribiré estará guardado en mí hasta el último día de mi vida: “escuchar los latidos de mi hijo querido”. Miré al cielo y de mis labios salió: ¡GRACIAS DIOS, ES UN MILAGRO! De inmediato ingresé al quirófano. Ya adentro, no me hizo efecto la epidural, sentí como me pinchaban y me abrían, les decía que me dolía muchísimo y no recuerdo mas nada, me durmieron. Después de cuatro días pude ver a mi hijo en Neo. Nació a las 16.14 horas siendo seismesino de 27 semanas. Un hermoso varón llamado GIBRAN “EL VALIENTE Y FORTALECIDO DE DIOS”. Mi hijo amado sin dudas fue un milagro de Dios.

Vivió 55 días, fue mi pequeño maestro, una fuerza de león y la valentía como cada bebé guerrero que llega a este mundo antes de tiempo. El día 14 de Marzo del 2020  a las 9.00 horas, la comunicadora social me avisa que la médica debía hablar conmigo. Mi hijo se encontraba en un cuadro muy delicado, sin embargo con todo el dolor y sufrimiento que cargaba en su cuerpito me abrió los ojitos, me tomó el dedo, me apretó dos veces y nos regaló su última sonrisa. Esa sonrisa estará guardada en mi mente y alma hasta el último día de mi única vida. Luchó contra ductus, apnea, infecciones, desnutrición y más.

Falleció el día 15 de Marzo del 2020 a las 2.32 am a causa de sepsis, ductus y membrana hialina. Mi Gibrancito, como me gusta llamarlo, lo defino como un milagro de Dios, Fe, sabiduría, valentía, amor, paz, voluntad de Dios, resistencia, pequeño maestro, vida, dolor, paciencia, esperanza, reflexión, aprendizaje y podría seguir agregando términos. Cada día aprendo a transformar mi dolor en arte, entre dibujos, pintura y escrituras, mirando su partida a través de mariposas y colibríes, aprendiendo a mirar desde otro punto de fuga y su enseñanza tenerla presente en el día a día.

Nació con la determinación de mostrar un Dios grande y poderoso, en cuanto muchos diagnósticos eran contrarios conforme a lo que se presentaba. Dios estuvo allí y lo levantó, dio mucho que hablar en esos pasillos donde los médicos nunca tenían explicación y palabras, por dentro siempre nos decíamos es nuestro papá Dios. Cumplió con su tiempo y papá lo llamó de nuevo a casa. “Bienaventurado es mi hijo, cada bebé y cada niños/as que nacen para ir al cielo”. 

Lo extrañamos mucho físicamente, aprendiendo cada día a maternar con los brazos vacíos de una forma tan maravillosa, especial y tan afortunada que Dios me escogiera a mí, entre tantas mujeres para ser madre de mi Gibrancito querido. Dios no escoge a cualquiera para ser testigo de un milagro. Hoy en día, aferrada a la promesa de nuestro Señor Jesús. 

Gracias mamis por leerme, por compartir cada una su testimonios. por acompañarnos y abrazarnos sin tener fronteras, acompañarnos en esta maternidad hermosa y especial  con nuestros hijos celestiales. ¡DIOS LAS BENDIGA!

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

Arte creado por mami Lucila

Tu instructora:

Patricia Mora
Life Coach Espiritual, Tanatóloga y Escritora

Es un hecho que los padres que tenemos uno o más bebés en el cielo necesitamos apoyo y orientación de calidad. Tenemos derecho a un espacio donde aprender y sentirnos contenidos y apoyados ante un duelo poco reconocido y sumamente doloroso. Después de ver a mis tres bebés trascender es mi misión transmitir mi experiencia, conocimientos y aprendizajes a cada ser humano que desea tomar una dirección de crecimiento, llena de significado y propósito.

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