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Maryory y bebe Anastasia

Testimonio de una mami Fénix de Venezuela

abril, 2020

Hola, mi nombre es Maryory Matos, tengo 34 años y el año pasado, exactamente en enero del 2019 me enteré que sería mamá nuevamente después de casi 8 años (tengo una hija). Mi emoción fue increíble, no lo podía creer, eran ya casi 4 años buscando quedar embarazada, mi esposo y yo estábamos súper contento, experimentar otra vez todo lo que esto conlleva era casi un sueño. El  quería un varón, yo quería simplemente que viniera bien a este mundo. Desde el comienzo el embarazo se tornó un poco delicado ya que tenía un hematoma corial encima del saco embrionario, estuve de reposo desde el comienzo. El hematoma tardó en desaparecer y con el pasar del tiempo lo hizo, pero a finales de mayo me detectaron cáncer de cuello uterino en grado II, me preguntaron si quería continuar con mi embarazo y mi respuesta sin dudarlo ni un segundo fue un si porque era una vida en mi vientre, una ilusión grandísima, ¡¡yo sentía sus pataditas!! Cada eco estaba lleno de nervios, pero siempre tuve mi fé en alto que todo saldría bien para las dos. Mi chiquita llegó el 27 de julio del 2019 con 30 semanas de embarazo, nació pesando 1,317kg y bajó a 1,100kg la primera semana. Ccuando mi hija tenía 1,620kg me dieron su alta permitiéndola traer a casa en “perfecto” estado de salud, al quinto día de tenerla en casa estaba teniendo lo que llaman apneas de prematuro y fue hospitalizada nuevamente, durante ese periodo mi bebé se vio muy malita porque le dio una infección hospitalaria al punto de ser entubada. Mi esposo y yo sentíamos que estábamos todos los días en una montaña rusa, sin embargo, mi pequeña guerrera fue mejorando poco a poco y el 6 de noviembre la trajimos a casa con un concentrador de oxígeno ya que sus pulmones se vieron afectados por una Displasia Broncopulmonar severa.

Aun así, tuvimos una navidad perfecta, ¡feliz! Su hermana mayor estaba dichosa al igual que sus cuatro abuelos, tíos y demás familiares de tenerla en casa. A principios de febrero se destetó del oxígeno, la llevábamos a sus controles pediátricos, le hacíamos sus ejercicios de estimulación temprana, le colocamos sus vacunas y cuando llegó el día le empezamos a dar sus cremitas, frutas y estábamos muy agradecidos con Dios. Después que se destetó del oxígeno le dio un resfriado y se le quitó rápido, pero asimismo le volvió a dar uno rapidísimo y le dio algo llamado Crup o laringotraqueitis y empezamos a nebulizarla y a hacer todo lo que nos indicó la pediatra. Estando tan enfocados en eso y en cuidar de sus pulmones, pensamos que era el único problema grave, llegó la última semana de marzo y fue la peor pesadilla, recuerdo que la llevamos el lunes al pediatra y dijo que todo se encontraba bien, pero había que extenderle el tratamiento porque aun persistía el Crup. Luego se la llevamos el miércoles porque estaba un poco estreñida y le agregó otro tratamiento, recuerdo que nos angustiamos porque estaba llorando mucho y ella no era así, finalmente el viernes estuvo muy inquieta durante el día y en la noche no podía dormir y comenzó a llorar desconsoladamente y se fue apagando de la nada. Salimos en la madrugada al hospital y cuando llegamos ya mi niña no tenía signos vitales. Anastasia Victoria Perdomo Matos, fueron 8 meses exactos desde que llegó y se fue sin más ni más, dejándonos este gran vacío y preguntándonos por qué tuvo que ser así. Duele mucho, ni siquiera tiene un mes de habernos dejado y todos los días me levanto pensando lo mucho que deseo tenerla otra vez junto a mí, qué más pudimos haber hecho por ella para tenerla a nuestro lado, por qué después de haber superado tantas pruebas se fue así y pensábamos que ya lo peor había pasado. Es muy duro, solo sé que anhelo volverla a ver con todas mis fuerzas, su mirada era perfecta, transmitía mucho, su sonrisa inigualable. La amo tanto que es difícil entender esto.

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

Tu instructora:

Patricia Mora
Life Coach Espiritual, Tanatóloga y Escritora

Es un hecho que los padres que tenemos uno o más bebés en el cielo necesitamos apoyo y orientación de calidad. Tenemos derecho a un espacio donde aprender y sentirnos contenidos y apoyados ante un duelo poco reconocido y sumamente doloroso. Después de ver a mis tres bebés trascender es mi misión transmitir mi experiencia, conocimientos y aprendizajes a cada ser humano que desea tomar una dirección de crecimiento, llena de significado y propósito.

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