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Monica y bebé Yolito

Testimonio de una Mami Fénix de México

junio, 2020

Este sábado cumplió un año mi hijita celestial.

Desde los 30 años moría por tener otro hijo (tengo uno de 18) y por más que lo intenté no se daba, llegué a creer que nunca iba a poder volverme a embarazar hasta casi 5 años después, cuando ya creía que era imposible, me entero que estoy embarazada. ¡Se convirtió en el día más feliz de mi vida! Me cuide en TODO, le hacía caso a mis doctores, en mi trabajo me apoyaron para estar tranquila y bien. Escuché su corazón, vi como se movía en los ultrasonidos, sentí sus pataditas, le platicaba, le ponía música y el día me que revelarían el sexo de mi bebé, me revelaron la triste noticia de que mi hija venía muy muy malita del corazón. Fui con muchos doctores, fui a Kardias y todos me dijeron lo mismo: era muy difícil que mi nena sobreviviera y llevaría una vida corta y muy mal.

Se tomó la decisión de interrumpir mi embarazo a mis 29 semanas. Después de unas contracciones y dolores horribles, nació y viva, nunca la escuché llorar pero la vi moverse, la besé, la abracé, le dije que todo estaría bien, que había hecho un gran trabajo y que podía irse en paz, la tuve en mis brazos y me pude despedir de ella.

Un año después la sigo extrañando y le sigo llorando a morir, pero sé que está en paz y sin dolores, disfrutando donde quiera que esté, se que me está cuidando y cada que puedo le platico lo difícil que ha sido pero lo mucho que le echo ganas por ella y su hermano. A mi hija la llame Yolotzin que significa corazoncito y es mi pequeña Yolito.

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

Tu instructora:

Patricia Mora
Life Coach Espiritual, Tanatóloga y Escritora

Es un hecho que los padres que tenemos uno o más bebés en el cielo necesitamos apoyo y orientación de calidad. Tenemos derecho a un espacio donde aprender y sentirnos contenidos y apoyados ante un duelo poco reconocido y sumamente doloroso. Después de ver a mis tres bebés trascender es mi misión transmitir mi experiencia, conocimientos y aprendizajes a cada ser humano que desea tomar una dirección de crecimiento, llena de significado y propósito.

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