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Morelia y bebé Jesús Alfredo

Testimonio de una Mami Fénix de Venezuela

mayo, 2020

Nuestra Historia 

Morelia y Alfredo, de nuestro amor nació Jesús Alfredo. Somos de Acarigua estado Portuguesa, Venezuela.

Con mucha ilusión salí embarazada y esperábamos a nuestro primer hijo (había tenido un embarazo anterior que perdí a las 8 semanas). Estábamos muy ilusionados con este embarazo que parecía ir bien, sin ningún problema. El viernes 07 de noviembre del 2014, teniendo 29 semanas y 4 días de embarazo, fui a una cita médica de rutina, me recibió la  enfermera, me pesó, me midió la tensión y esperé afuera mi turno, desayuné porque era muy temprano en la mañana.

Cuando me tocó mi turno entré y la doctora me dijo que era para embarazada. Mi barriga casi no había crecido con la evidencia de un embarazo (parecía más gordita de lo que soy). Le di mis exámenes de rigor que me había mandado a hacer para esa cita. Su cara se asombró leyendo los exámenes y me preguntó si sentía al bebé, le respondí que sí y apurada me dijo que me recostara para realizarme un eco. Allí estaba mi bebé asomado al aparato (siempre asomaba la cara) y eso me hacía mucha gracia, llegó otra doctora, me saludó por que la conocía y la que me atendió le dio los exámenes y se pusieron muy serias, y empezaron a hablar en su lenguaje médico. La doctora me dijo que me fuera detrás de ella para la emergencia pero que no fuera a correr. Asustada y ansiosa me vestí y salí a lo que daba mis pasos a la emergencia. Allí la doctora ya había hablado con los doctores y me explicaron que me tenían que internar, asustada (ahora sí) llamé a mi esposo y sobrina mayor para decirles lo que pasaba. Me trasladaron al Hospital General y a las 6:10 pm en medio de una cesárea nació mi bebé, le di un beso y le eche la bendición,  lloré al oír su llanto y ver su hermosa carita (que tantas veces veía en el eco).

Midió 36 ctms. Y pesó 1.090 kg. Mi esposo lo visitaba todos los días a las 4pm.

Lo volví a ver el domingo a las 2 de la tarde (pues me dio Preeclampsia y Síndrome de Hell) Por poco me quedo en el quirófano. Me tenían aislada para controlar mi presión arterial.  Me pude parar con mucha dificultad y muy lentamente caminé hasta el retén. Había que colocarse unas botas de tela, un gorro y una bata (yo no me podía doblar y ¿cómo iba a hacer?) Pero Dios nunca me ha faltado y las mamás de los otros niños que tenían varios días ayudan a una que es la “Nueva”, agradecida hasta me llevaron una silla para sentarme, pero yo quería ver a Mi Jesús Alfredo. La enfermera me dio la bienvenida y me preguntó por quién venía y le dije por mi Jesús, me dirigió hasta él y solo pude decir bebé aquí estoy y él  que conocía mi voz se estiró la flojera que tenía pues dormía y comenzó a llorar como diciendo aquí estoy mamá. Mis lágrimas de alegría, de confusión, de preguntas rodaban como un caudal por mi cara.

Cada día que pasaba me acostumbré a los tubos y mangueras y ya era familiar algún sonido del aparato que medía sus signos vitales.Y así pasaron los días iba a verlo a las 6am, 9am, 12m, 3pm, 6pm y 9pm, a las 4 de la tarde lo podía ver el papá. Mi esposo súper emocionado venía bañado sin perfume, se desinfectaba y se colocaba todo los implementos y su cara se iluminaba porque lo había visto y hasta le cantaba para que no llorara. Fueron pasando los días y salió del respirador y de la cámara de oxígeno (se la quitaba con las dos manos), se quitó la manguera de alimentación y la enfermera muy cómica me dijo que le dio la manguera en la mano y de paso que se la enseñó a quitar a los demás bebés internados allí (porque al día siguiente los demás no la tenían). Se quitó el pañal pues era muy grande y mi bebé muy chiquito. Se orinó la incubadora y en ese momento yo estaba llegando y me dijo la enfermera siéntese para que lo cargue, lloré toda la hora que lo cargué, lle cantaba y él se acurrucaba como una ranita en mi pecho.

Todos los días parecía ir mejor hasta que una tarde del sábado estaba como inerte y al realizarle unos exámenes dio positivo en el hongo “Candida”, desde ese día todo lo que había adelantado se vino abajo. Ya no bastaba lo que se hiciera, se venía a menos cada día. El miércoles 19 en la visita de las 9 de la noche la doctora me preguntó si mi esposo estaba afuera, me pareció raro porque los padres no entraban a esa hora, lo mandó a pasar y allí estuvimos los 3 juntos por primera vez. Muy dentro de mi ser entendí lo que pasaba y en silencio y con lágrimas en los ojos le dije que se fuera al encuentro de Nuestro Dios, que él lo estaba esperando. Permanecimos hasta las 11pm, me fui a la habitación donde dormía y no me podía dormir. Me quedé cantándole la canción que le había compuesto y la enfermera a las 2 y media am me llamó y me dijo que mi esposo estaba afuera esperándome. Salí y allí estaba, nunca me dijo la triste noticia con palabras, sus ojos hablaron solos. Nos abrazamos y fuimos hasta el retén. Allí estaba nuestro bebé inerte, lo cargamos, le dimos los besos que no habíamos podido darle esos días, sólo fueron 13 días y nos enseñó el amor mas grande y lo fuerte que se puede ser con tan poca edad. 

Te extrañamos un mundo Jesús Alfredo. 

Aprendimos a ser fuertes ante la adversidad, a estar más unidos como pareja, a saber con quien contábamos. A comprender y ayudar a quien ha pasado por ese camino. 

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

Tu instructora:

Patricia Mora
Life Coach Espiritual, Tanatóloga y Escritora

Es un hecho que los padres que tenemos uno o más bebés en el cielo necesitamos apoyo y orientación de calidad. Tenemos derecho a un espacio donde aprender y sentirnos contenidos y apoyados ante un duelo poco reconocido y sumamente doloroso. Después de ver a mis tres bebés trascender es mi misión transmitir mi experiencia, conocimientos y aprendizajes a cada ser humano que desea tomar una dirección de crecimiento, llena de significado y propósito.

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