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Milagros y bebé Domic Jerome

Milagros y bebé Domic Jerome

Mi nombre es MIlagros. En diciembre de 2013 quedé embarazada de mi pequeño Domic Jerome.

Fue un embarazo tranquilo hasta que llegó el 26 de Agosto. Un día fui con el papá de mi hijo a hacerme unos análisis, mientras esperaba me puse a chusmear el facebook y encontré una noticia. Era la de una chica que contaba sobre la muerte de su hijo y cómo los doctores la hicieron sufrir (justo eran los que me atendían a mi). Al leerle me asusté mucho y le dije al papá de mi hijo que tenía miedo, a lo que él me respondió que no tenía por qué asustarme, que eso jamás nos iba a pasar (lamentablemente si nos pasó).

A las 32 semanas empecé con contracciones, así que fui a la guardia para que me revisaran y al final eran falsas contracciones. En todos los controles mi obstetra me decía que si sentía el mas mínimo dolor que la hiciera llamar. Tres o cuatro veces mas tuve contracciones falsas y ella se enojó y me dijo que no la llamara por cualquier pavada. Pero, ¿cómo? ¿no me habías dicho que te hiciera llamar igual? En la semana 37 y media me citaron a una revisión, en la cual me dijeron que iba directo a cesárea porque nunca iba a poder parir naturalmente. En la semana 38 me tendrían que haber hecho la cesárea pero por un análisis que me faltaba no me la quisieron hacer (no me lo pude hacer por falta de un sellito, la encargada iba cuando quería y por culpa de eso hoy mi hijo no esta conmigo). Tenía 38 semanas y 4 días cuando me desperté y sentí que me salía liquido (no flujo), fui a ver a mi obstetra y le conté lo que había pasado. “A vos te falta todavía” me dijo, nunca me tomó los latidos de mi hijo, le conté que no sentía sus patadas, que solo era como que iba de un lado a otro a lo que me respondió que era normal.

Eso fue un 25/08/2016 y tenía cesárea programada para el 31 del mismo mes. El día 26 a la noche empecé con contracciones pero no quise ir a la guardia para no hacer enojar a la médica. El día 27 a la noche largué el tapón y en esos días jamás sentí los movimientos de Dominic. Al día siguiente tenía un almuerzo familiar, ya no daba mas de los dolores, terminé de almorzar y me acosté a dormir la siesta. Al despertar ya era inaguantable el dolor, el papá de mi bebe me obligo a ir al hospital. Al llegar me revisa y me dice que tenia 4 cm de dilatación, enseguida mande al papá de mi bebé a buscar el bolso porque me derivaban. Cuando quiso sentir los latidos de Dom no los sintió, fue a buscar otro aparatito para poder volver a sentirlos pero no, no se escuchaba nada. Cuatro minutos después rompí bolsa, en eso llegó la ginecóloga y me empezó a hacer una ecografía. Todo el tiempo le preguntaba por el corazón de mi bebé y ella me decía siempre que estaba todo bien. Al llegar el papá de Dom me llevan a la sala de parto.

El día 29/08/2016 a las 00:15 nace Dominic Jerome, nunca lo escuché llorar. Preguntaba por él y nadie me respondía, a los 20 minutos el pediatra me da la noticia de que hace 3 días había fallecido y yo hace 3 días había venido por lo de la pérdida de líquido. Autoricé la autopsia, la cual jamás la practicaron. Hasta el día de hoy no puedo superar su partida, me cuesta creer que pasó.

Una de las enseñanzas que me quedo fue “Sí a la vida, a pesar de todo”.

Lo que lo simboliza es el colibrí, siempre que pienso en él y me pongo mal aparece uno y se me acerca.

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

Laura y bebé Ignacio

Laura y bebé Ignacio

¡Hola mamis! Mi nombre es Laura, soy de San Juan, Argentina. Mi hermosa historia comienza en julio del 2019 cuando me enteré que estaba embarazada de mi primer y único bebé.

Pasados los meses en el estudio de translucencia nucal le salió elevada, ahí se me vino el mundo abajo sin perder las esperanzas, ya que esas medidas pueden no ser nada. Mi esposo y yo pusimos todas las esperanzas y mejores energías para que todo saliera bien, cada ecografía era un suplicio, asas intestinales dilatadas, un solo riñoncito y la última eco nos dio la peor noticia: hemivértebra cervico-dorsal. No sabíamos qué tan grave era hasta que naciera y ¡así fue!

Ignacio quiso llegar con sus papis un 24 de febrero del 2020, una semanita adelantado (debía nacer por cesárea por su condición). Cuando sentí su llanto fue lo más hermoso que escuché en mi vida, le di un beso, le dije cuánto lo amaba y se lo llevaron a NEO. La hemivertebra provocó que unas costillitas no se formaran bien y le comprimían uno de sus pulmoncitos. Así fue que entre operaciones, sustos y miedos pasamos los más hermosos 20 días de mi vida, 20 días que Ignacio decidió pasar con nosotros y de los cuales estoy eternamente agradecida. Pude alzarlo, cantarle, mirarlo a los ojos y que me diga “mami, no estés mal, yo sé lo que tengo que hacer”.

Así el 15 de marzo del 2020, nos permitió despedirnos antes de nacer al cielo. Me costó mucho aceptar que nos haya dejado, lloré a mas no poder, hasta que entendí que nunca se fue, que siempre está conmigo desde otro plano, convertí mi enojo por su partida en agradecimiento por haber llegado a mi vida.

Agradezco cada día a Ignacio por haberme elegido su mama, por haberme enseñado a que nada es seguro en esta vida, que hay que disfrutar cada segundo y que el amor no sabe de tiempos ni distancia. Estoy muy orgullosa de él, de su valentía, por ser un gran GUERRERO, gracias por enseñarme que hay que “respirar” la VIDA. Hoy desde su partida viene a visitarme al jardín un hermoso colibrí que nunca antes había visto.

Te amo siempre mi pequeño gran guerrero, siempre vas a vivir en mi corazón.

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

Valeria y bebé Miguel Ignacio

Valeria y bebé Miguel Ignacio

¡Hola! Primero que nada encantada de poder compartir mi historia con personas que realmente puedan entender. 

Mi nombre es Valeria Estrada y soy de Venezuela. Mi historia empezó con la fabulosa noticia de que estaba embarazada y bueno, lo que más había deseado en mi vida ya que tengo un solo ovario (el otro me lo quitaron en una operación a los 12 años). Tenía que salir embarazada pronto por cuestiones de tiempo, yo feliz de que al fin sería madre junto con mi esposo. Todo fue bien hasta mitad del sexto mes dónde me dio una infección que terminó siendo candidiasis, lo cual hizo que a pesar de que tenía tratamiento se me rompiera una membrana por la cual boté todo el líquido. Esto me llevó a un parto de emergencia, el 17 de agosto de 2018 conocí a Miguel Ignacio mi príncipe. ️Gracias a Dios al momento todo salió bien, yo estaba feliz cuando vi a mi bebé pequeñito de 1.200kg pero sano. Estuvo casi un mes en incubadora por su condición de bebé prematuro, luego de sacarlo de la clínica al otro día me convulsionó y lo llevé de vuelta a emergencias.

Ahí empezó mi calvario. Después de salidas y entradas a la clínica porque mi bebé siempre presentaba algo me terminaron diciendo que tenía 2 hemorragias en el cerebro y un ACV del lado izquierdo. Luego de tanto luchar con el, visitas en la clínica, noches de desvelo esperando llamadas con malas noticias y compra de medicamentos, mi bebe murió en mis brazos a las 3:00 am del 31/10/2018. Horas después de mi cumpleaños que fue un día antes, luego de cantarle una canción de cuna que tenemos aquí en Venezuela que se llama la Palomita Blanca que habla de que vaya a ver a Papito Dios, ya no respiraba. Quedé en shock, lo llevé  a la clínica super rápido en la madrugada, pero yo como madre ya sabía que había muerto, mi esposo insistía. Luego de intentar revivirlo nos dieron la noticia de que no tenía ningún tipo de signos vitales, ese día nació Miguel Ignacio en el cielo.


Es un proceso muy duro. Lloré hasta más no poder, me eché la culpa a mi y a veces a mi esposo. El tiene una hija anterior y a ella también le afecto. Fue un año entero de llorar, de no querer hacer nada, de querer acabar con mi vida porque no le veía sentido, no soportaba ver mujeres, familiares o amigas embarazadas o con sus bebés y menos varones. Siempre estaba de mal humor y solo quería salir embarazada de nuevo. Tuve muchas pesadillas hasta que una amiga me dijo que vio en un blog algo de escribir una carta a tu bebé con todo lo que sentías y me llamó la atención, así lo hice un día que me quedé sola en casa y le escribí todo, luego la quemé que era lo que debía hacer y vi la partida de Miguel Ignacio como un viaje en el cual cada vez que yo lloraba era un impedimento para que el llegara a su destino que era con Diosito. Se que allá no está sufriendo.


Otra cosa que me ayudó a que diera otro paso fue una película que vi llamada “La Cabaña” que trata de la relación de un padre con Dios luego de perder a su pequeña hija. Las mamis que no la han visto la recomiendo al 100% ¡me ayudó muchísimo! Bueno así concluye mi historia, hoy en día estoy en la búsqueda de mi bebé arcoiris y no descansaré hasta conseguirlo. Se que desde el cielo mi bebé celestial me ve y me cuida, sobretodo me ama como yo a él. No hay un día que no lo piense ni lo extrañe pero se que tenía que ser así. Aquí iba a sufrir mucho y sería egoísta de mi parte querer tenerlo así. 
Nunca están de mas los consejos en estas situaciones sin importar cuanto tiempo haya pasado. Es un dolor que está intacto con el pasar de los años. Pero con ayuda y amigos que te apoyen y te escuchen se puede seguir adelante. 

La lección que me dejó fue que cambié mi relación con Dios, hablo mucho más con Él y aparte fortaleció mi relación con mi esposo, queremos muchos hijos pero él es mi rey eterno, él es mi palomita pequeñita de amor. ¡Gracias por leerme!



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Una caminata celestial

Una caminata celestial

Era una bella tarde de verano cuando María caminaba sin rumbo fijo por el parque de aquella gran ciudad que ansiaba conocer, había esperado tanto ese momento pero algo no le permitía la paz, un dolor que su alma cargaba con pesar desde aquel día en que se despidiera de un pedazo de su corazón. Se sentó en una banca, un bellísimo arbol palo de rosa le daba sombra cuando sintió que alguien se acercaba a ella.

¿Qué estas pensando María? – preguntó con curiosidad una voz que ella no reconocía. Al verla se sorprendió de encontrarse con una hermosa niña de ojos grandes color miel que la miraban tiernamente.

¿Cómo sabes mi nombre? – preguntó María algo confundida intentando hacer memoria de ese pequeño rostro.

Lo adiviné – sonrió la niña mientras se sentaba a su lado acomodando su vestido amarillo con cuidado – ¿quieres probar mi helado? Pareces necesitar uno, ¿qué es eso que no te deja sonreír?

María guardó silencio y clavó su mirada en el piso, sintió sus lágrimas recorrer su rostro apenada de tener un testigo tan joven a su lado. La realidad es que se lamentaba pensando en que no pudo conocer a ese bebé que llevó en su vientre, no como ella hubiera deseado, no por completo, no lo vio crecer como a esa bella niña. Había cargado con el silencio y la pena durante mucho tiempo.

¡Pero si lo conociste María, vaya que si! – respondió tranquilamente la niña mientras saboreaba su delicioso helado – No ha venido a traerte pesar, ni sufrimiento, si no has entendido esto aún no lo conoces realmente. Te empeñas en ver su separación física, pero olvidas que en ese preciso momento ocurrió su fusión, donde empezaron su camino juntos desde y hacia el amor.

María no podía pronunciar palabra, ¿como podría esta pequeña extraña saber lo que pasó con su Matías, su amado bebé? Aquel a quien había llorado y extrañado con cada parte de su ser.

Se bien cómo ocurrió – sonrió la niña mientras tomaba la mano de María – la forma en que nació a Dios fue un momento maravilloso para él, se veía tan feliz y radiante, sin embargo en tu mente es un recuerdo triste y sombrío. Recuerda que la forma como suceden las cosas es solo la forma, no revelan su verdadero significado, hay mucho más detrás de cada experiencia – la niña se levantó y con cuidado limpió las lágrimas en el rostro de María.

-¿Tu eres un ángel? ¿Cómo es que sabes el nombre de mi bebé y todo lo que nos ha pasado? ¡Quisiera creer todo lo que dices!

-Yo acompaño a las almas pequeñas en su llegada a la Tierra y en su regreso al cielo, mi nombre es Ethel – mientras decía esto escogía una flor para María – casi nadie me conoce porque mi trabajo es muy sutil, como una brisa cuando toca tu piel, pero yo amo profundamente a todos los bebés terrestres y celestiales, a todos los conozco por su nombre, a sus madres, a sus familias, sus destinos, sus corazones. Hoy me ves como una niña porque tomé esta forma, así como tu bebé tomó forma humana para que supieras que existe.

-Si es así entonces dime: ¿como esta mi bebé? ¿Esta bien? ¿Sabe cuanto lo amo? ¡¿Es feliz?! – María pronunciaba estas palabras con tono desesperado, con emoción e incredulidad todo entremezclado.

Lo sabe y lo siente María. ¿Crees que para amar necesitas ver, tocar, oler o poder escuchar a alguien? Eso es sensorial, humano. Amar es ir a las profundidades de tu corazón, es sentir, vibrar, conectar, y eso sí que lo has hecho con tu bebé. ¡Dices que no lo conoces pero lo has conocido a la perfección! – dijo Ethel radiante mientras sonreía de una manera angelical – Lo maravilloso es cómo te ama y cuánto agradece que seas su madre, esta orgulloso de ti, es verdaderamente un alma libre y feliz, ¡ese es Matías!

En un repentino salto María abrazó con ternura y fuerza a la pequeña Ethel, agradecida infinitamente por su presencia y palabras. Bajo aquel árbol rosa recibió un milagro, el de saberse siempre amada por su ser celestial, sus lágrimas habían limpiado su alma y sanado su corazón. Ahora sonreía desde un lugar desconocido, desde su amor por él.

-¡Qué gran alegría y bendición ser tu madre! – Pensó María mientras tomaba de la mano de esa pequeña niña para ir a comprar juntas un poco más de helado.

Dayana y bebé Felipe

Dayana y bebé Felipe

Hola, me llamo Dayana y soy mamá de Felipe, somos del sur de Argentina.

Nos casamos en noviembre del 2018. No planeábamos agrandar la familia tan pronto, pero nos enteramos que seríamos tres el día 17 de abril de 2019. Yo ya lo sabía, lo supe 2 o 3 días antes de que me faltara el periodo. A los dos días de retraso me hice un test de farmacia y tras esperar 3 minutos, ahí estaban las dos rayitas. Recuerdo que esa noche de otoño lloramos de emoción y nos dormimos muy tarde, no podíamos parar de imaginar como sería nuestro futuro, un futuro de tres, cómo lo contaríamos a la familia y muchas cosas más.

Empezaron los controles y todo marchaba perfecto, en la semana 13 nos dijeron que sería un varoncito y no pudimos ser más felices. Empezamos a comprar sus cositas con mucha ilusión. Pasaron 40.6 semanas en lo que siempre salía todo bien. Me internaron el día jueves 26 de diciembre, al otro día hacia las 41 sdg y tenían que inducir el parto. El 27 de diciembre a las 00:30hs empiezan las contracciones, 04:15 me pasan a sala de preparto y a las 06:38 nace Felipe por parto natural. Un bebé precioso, me lo pusieron un ratito en mi pecho y se lo llevaron para hacerle controles, mientras a mi me cocían los puntos de la episiotomía.


Pasó un ratito y nos fuimos a la sala, vino una enfermera y lo puso a mi pecho, pero casi no tomo teta, me dijo que era normal y que con solo unas gotas estaría satisfecho, les creí, me dijeron que en 3 horas tenía que hacer otra toma, que si necesitaba ayuda las llamara y así fue. Esa tarde del día 27 la pasamos casi solos los tres, papá y mamá contemplando la belleza de ese pequeño, en un control que le hicieron las enfermeras Felipe marcó algo de temperatura, hicieron que le sacara un poquito de ropa y nada más. Nuestro calvario empezó al día siguiente el 28 de diciembre cuando me percaté que Feli no había echo pipí, tampoco popo, obviamente me dijeron que era normal pero después empezó a ponerse muy quejoso y no lo podía dormir porque le daban muchas nauseas, tampoco comía. A las 20:00 hs de ese sábado se lo llevan a neo para “observarlo” y que yo como madre primeriza me quedara tranquila de que todo estaba bien, pero no fue así, a las 22:30 de ese día, vi entrar al pediatra de neonatología y al ver su rostro supe que algo no andaba bien. Me comentó que le hicieron un análisis de sangre y que el índice PCR estaba alterado, lo que significaba que mi bebé tenía una infección generalizada en sangre, “sepsis neonatal”, que estaban intentando aislar la bacteria que le estaba provocando infección, que podía tardar hasta 72 horas pero que Feli estaba estable y que le estaban administrando medicamento, que estuviera tranquila que estaba en buenas manos.

Mi mundo se vino abajo, esa noche dormí muy tarde porque el sueño me ganó y al despertar a las 6:00 a.m. del día 29 de diciembre, me dijo una enfermera que el doctor quería hablar conmigo. Fui a neonatología lo más rápido que pude y ahí escuché las peores palabras que pude recibir, mi bebé había tenido una complicación en la madrugada y estaba conectado a una máquina de oxígeno, los resultados de los cultivos aún no arrojaban nada. A mi me dan el alta médica esa mañana y decido ir a casa, a bañarme y a cambiarme de ropa e igual mi esposo. Volvemos al hospital a las 15:00 hs, entramos a verlo y ahí empecé a darme cuenta la gravedad del estado de mi bebé. Esa tarde fue larga y desesperante, empezó a empeorar conforme pasaron las horas y a las 22:30hs nos dijeron que su situación era realmente de vida o muerte, que quizá nuestro amado hijo no pasaría la noche y nos preparamos para lo peor. Decido ir a casa a buscar un abrigo y en el camino, junto a mi esposo y dentro del auto, le rogamos a Dios por nuestro bebé, lo entregamos en sus manos y aunque nos dolía el corazón en cada palabra que decíamos, así lo hicimos. Al volver al hospital nos comentan que mi bebé había tenido un paro cardio – respiratorio, entramos a verlo, lo cargué en mis brazos, le dije cuánto lo amábamos y le canté un canción de cuna, algo que mi corazón sabía que no iba a poder hacer jamás. Él con sus pocas fuerzas abrió sus pequeños y achinados ojitos, me miró y con sus manitos apretó mis dedos y fue el momento más maravilloso de mi vida, mi hermoso Felipe se despidió de mi, de una manera hermosa que nunca olvidaré. A las 01:40hs del día 30 de diciembre el corazón de mi precioso dejó de latir y una parte de mi se fue con el. Los cultivos nunca arrojaron cuál bacteria provocó la sepsis en Feli y no hicimos autopsia, así que nunca sabremos con exactitud qué es lo que paso y es algo de lo que me arrepiento profundamente.

Mi bebé me enseñó que no somos dueños de nada, que no tenemos garantías de nada, entendí la frase los hijos son prestados. Felipe me enseñó a amar de una manera increíble, mi sueño nunca fue ser mamá pero con él conocí el amor más maravilloso del mundo, entendí el verdadero significado del amor, amar más allá de la muerte, amar y que este amor crezca todos los días aunque él no esté en este plano terrenal.

¿Su mensaje? Aunque aún lo estoy descubriendo, creo que su mensaje es que aprenda a valorar todo, las más pequeñas cosas aunque parezcan insignificantes, quizá mañana no estemos. Contemplar el mar, el cielo y las florecitas me recuerdan a mi Felipe y así vivo, recordándolo en todo lo hermoso que nos rodea.

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

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