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Dayana y bebé Felipe

Dayana y bebé Felipe

Hola, me llamo Dayana y soy mamá de Felipe, somos del sur de Argentina.

Nos casamos en noviembre del 2018. No planeábamos agrandar la familia tan pronto, pero nos enteramos que seríamos tres el día 17 de abril de 2019. Yo ya lo sabía, lo supe 2 o 3 días antes de que me faltara el periodo. A los dos días de retraso me hice un test de farmacia y tras esperar 3 minutos, ahí estaban las dos rayitas. Recuerdo que esa noche de otoño lloramos de emoción y nos dormimos muy tarde, no podíamos parar de imaginar como sería nuestro futuro, un futuro de tres, cómo lo contaríamos a la familia y muchas cosas más.

Empezaron los controles y todo marchaba perfecto, en la semana 13 nos dijeron que sería un varoncito y no pudimos ser más felices. Empezamos a comprar sus cositas con mucha ilusión. Pasaron 40.6 semanas en lo que siempre salía todo bien. Me internaron el día jueves 26 de diciembre, al otro día hacia las 41 sdg y tenían que inducir el parto. El 27 de diciembre a las 00:30hs empiezan las contracciones, 04:15 me pasan a sala de preparto y a las 06:38 nace Felipe por parto natural. Un bebé precioso, me lo pusieron un ratito en mi pecho y se lo llevaron para hacerle controles, mientras a mi me cocían los puntos de la episiotomía.


Pasó un ratito y nos fuimos a la sala, vino una enfermera y lo puso a mi pecho, pero casi no tomo teta, me dijo que era normal y que con solo unas gotas estaría satisfecho, les creí, me dijeron que en 3 horas tenía que hacer otra toma, que si necesitaba ayuda las llamara y así fue. Esa tarde del día 27 la pasamos casi solos los tres, papá y mamá contemplando la belleza de ese pequeño, en un control que le hicieron las enfermeras Felipe marcó algo de temperatura, hicieron que le sacara un poquito de ropa y nada más. Nuestro calvario empezó al día siguiente el 28 de diciembre cuando me percaté que Feli no había echo pipí, tampoco popo, obviamente me dijeron que era normal pero después empezó a ponerse muy quejoso y no lo podía dormir porque le daban muchas nauseas, tampoco comía. A las 20:00 hs de ese sábado se lo llevan a neo para “observarlo” y que yo como madre primeriza me quedara tranquila de que todo estaba bien, pero no fue así, a las 22:30 de ese día, vi entrar al pediatra de neonatología y al ver su rostro supe que algo no andaba bien. Me comentó que le hicieron un análisis de sangre y que el índice PCR estaba alterado, lo que significaba que mi bebé tenía una infección generalizada en sangre, “sepsis neonatal”, que estaban intentando aislar la bacteria que le estaba provocando infección, que podía tardar hasta 72 horas pero que Feli estaba estable y que le estaban administrando medicamento, que estuviera tranquila que estaba en buenas manos.

Mi mundo se vino abajo, esa noche dormí muy tarde porque el sueño me ganó y al despertar a las 6:00 a.m. del día 29 de diciembre, me dijo una enfermera que el doctor quería hablar conmigo. Fui a neonatología lo más rápido que pude y ahí escuché las peores palabras que pude recibir, mi bebé había tenido una complicación en la madrugada y estaba conectado a una máquina de oxígeno, los resultados de los cultivos aún no arrojaban nada. A mi me dan el alta médica esa mañana y decido ir a casa, a bañarme y a cambiarme de ropa e igual mi esposo. Volvemos al hospital a las 15:00 hs, entramos a verlo y ahí empecé a darme cuenta la gravedad del estado de mi bebé. Esa tarde fue larga y desesperante, empezó a empeorar conforme pasaron las horas y a las 22:30hs nos dijeron que su situación era realmente de vida o muerte, que quizá nuestro amado hijo no pasaría la noche y nos preparamos para lo peor. Decido ir a casa a buscar un abrigo y en el camino, junto a mi esposo y dentro del auto, le rogamos a Dios por nuestro bebé, lo entregamos en sus manos y aunque nos dolía el corazón en cada palabra que decíamos, así lo hicimos. Al volver al hospital nos comentan que mi bebé había tenido un paro cardio – respiratorio, entramos a verlo, lo cargué en mis brazos, le dije cuánto lo amábamos y le canté un canción de cuna, algo que mi corazón sabía que no iba a poder hacer jamás. Él con sus pocas fuerzas abrió sus pequeños y achinados ojitos, me miró y con sus manitos apretó mis dedos y fue el momento más maravilloso de mi vida, mi hermoso Felipe se despidió de mi, de una manera hermosa que nunca olvidaré. A las 01:40hs del día 30 de diciembre el corazón de mi precioso dejó de latir y una parte de mi se fue con el. Los cultivos nunca arrojaron cuál bacteria provocó la sepsis en Feli y no hicimos autopsia, así que nunca sabremos con exactitud qué es lo que paso y es algo de lo que me arrepiento profundamente.

Mi bebé me enseñó que no somos dueños de nada, que no tenemos garantías de nada, entendí la frase los hijos son prestados. Felipe me enseñó a amar de una manera increíble, mi sueño nunca fue ser mamá pero con él conocí el amor más maravilloso del mundo, entendí el verdadero significado del amor, amar más allá de la muerte, amar y que este amor crezca todos los días aunque él no esté en este plano terrenal.

¿Su mensaje? Aunque aún lo estoy descubriendo, creo que su mensaje es que aprenda a valorar todo, las más pequeñas cosas aunque parezcan insignificantes, quizá mañana no estemos. Contemplar el mar, el cielo y las florecitas me recuerdan a mi Felipe y así vivo, recordándolo en todo lo hermoso que nos rodea.

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

Te amo libre mi bebé celestial

Te amo libre mi bebé celestial

“Para entender el amor, primero entiende la libertad” – Paulo Coelho

Uno de los más extraordinarios regalos que puede un bebé celestial traer a la vida de su madre es la enseñanza profunda sobre el amor libre, quizás te estés preguntando a qué libertad me refiero y qué significa amar sin condiciones.

¿Qué ocurre cuando tu bebé tiene una naturaleza celestial, etérea y eterna? Lo que sucede es milagroso, queda al descubierto en tu corazón una capacidad antes desconocida que lo libera y expande, que le permite amar la realidad de tu bebé, su esencia tal y como es en este momento, sin deseos secretos de que algo fuera diferente. ¡Qué maravilla! Soltar los planes que figuraban en tu mente y abrazar la historia perfecta y completa que por orden divino le fue encomendada. Lo amas en tiempo presente, lo envuelves continuamente en un amor que no exige de tu bebé absolutamente nada, donde puede existir en gozo sostenido por esta incondicionalidad que tu corazón le confiere a cada instante.

¿Te has puesto a pensar que puede aún sentirte? La entrañable conexión que desde el vientre se generó entre ustedes aún sigue viva, latiendo en el alma de cada uno con la misma fuerza y quizás más poderoso aún, se trata de un amor vivo y real. Es probable que en su nacimiento al cielo tu mente determinara que esa conexión había desaparecido, tristemente nos han enseñado que aquello que ven nuestros ojos es lo único que existe. ¡Vaya mentira! Pero ¿qué te dice tu corazón? La respuesta está ahí, en ese lugar sagrado donde sus almas llegan al encuentro del amor y el gozo, de la paz y la gratitud, la sede de su conexión pura y eterna. Basta asomar en silencio a nuestro interior, a nuestro corazón para sentirse latir juntos. Desde este estado puedes exclamar: ¡Te amo libre mi bebé celestial! ¡Te amo como eres, como existes y donde estás! ¡Te amo feliz en tu naturaleza celeste y sublime!

Este amor es al que me refiero, amor valiente, amor auténtico, amor libre. Es posible para ti y para mí, para cada ser humano, estamos equipadas y preparadas para abrir las puertas, para ver nuestro corazón transformado en el de una madre especial, que de los sentidos no necesita para amar, que ve más allá, que descubre en su bebé celestial el medio por el que Dios tocó para siempre su alma y corazón, ¡qué belleza saberse elegida, amada y conectada con el ser que más amas!

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