fbpx
Gabriela y bebé Alayn Gael

Gabriela y bebé Alayn Gael

Somos de Venezuela, actualmente en Madrid, el país que nos adoptó por la condición con la que venía mi bebe celestial. Espero nuestra historia les ayude a saber cómo afrontar un diagnóstico tardío o quizás a saber cómo asimilarlo a pesar de las dificultades. Vienen llenos de grandes lecciones de amor sobretodo y aprendizaje para nosotros como papis, este era mi segundo embarazo, mi segundo varón con 5 años de diferencia. Un embarazo totalmente normal, fue un bebé planificado, deseado y bienvenido, todo marchaba perfecto.

Me controlé el embarazo con dos médicos de ambos sexos, con toda la tecnología y todo bien, pasa que al último control fui con mi madre y me estaban planificando la cesárea para la semana siguiente. Ya estaba de 38 semanas y 5 días, ese día hubo algo que me decía que tenía que verle la cara a mi bebe en 5D. Insistí e insistí, mi madre me dijo estas palabras: pero hija, si ellos se parecen a su padre, no gastes dinero en eso. Le dije mamá el también es mi hijo, aunque sea el segundo debo hacerlo. Logré que me atendiera un doctor, efectivamente le mira su rostro, le hace arreglos y queda perfecto, pero el doctor me pregunta si traigo todos tus papeles de control. Borra la imagen y vuelve a mirar, nos dice no quiero alarmarlas, ¿te han hecho ecocardiograma fetal? El me dijo soy médico, miremos al bebé entero y allí su descubrimiento, mi hijo venía con la mitad de su corazón, SVHI síndrome de ventrículo izquierdo hipoplásico ductus dependiente mitro aórtico cianosante.

Automáticamente nos envía de emergencia a una cardióloga neonatal para confirmar sus sospechas. Nos envían a la capital (Caracas) con la esperanza de encontrar a un médico especialista en estos casos, fuimos con el único en el país, nos confirmó el diagnóstico, nos dijo el gran costo de la primera operación paliativa y sólo nos garantizaban el 50% de vida. Era su segundo caso y el primero no sobrevivió, allí se nos nubla la mente, entramos a un callejón sin salida, en 24 horas la vida nos daba un giro total. No entendíamos que era congénito, que era la lotería que nadie se quiere sacar, fueron palabras de los médicos y yo como madre decía bueno este es mi hijo, es mi lotería y yo estoy con él, Dios existe, los milagros y adelante. Ese día en Caracas, el doctor nos dice que podíamos ir a Colombia o Brasil que eran pioneros en estas patologías cardíacas o bien, a España si eramos españoles, en estos países costaba el doble de dinero la cirugía y en España seria gratuita, pero éramos venezolanos llenitos de esperanzas. Intentamos conseguir la medicación para que viviera 48 horas, pero sacábamos cuentas vendiendo lo poco que teníamos y no nos alcanzaba para “SALVARLE”, nos tocaba pensar en nuestro hijo mayor.

Sentada en un sillón, le dije a mi esposo: me voy, cómprame un boleto, mi pasaporte esta en vigencia y al día siguiente estaba saliendo a un país donde no tenía a nadie, con una maleta y dentro de mi corazón de madre el amor. El dia 24 de enero de 2019 llegué a Madrid en busca de hospitales, Dios guió mi camino, llegué a la maternidad donde hacían transplantes cardíacos sin saber que mi hijo seria candidato a uno. Al final nació una semana después por parto natural, a pesar de su condición era un bebe grande, no le faltó peso, al nacer quedo ingresado. Estábamos solos él, Dios, sus médicos y yo, a las 48 hrs le realizaron la primera cirugía nortwood/sano 14.50min en quirofano, fue la 1era de 19 cirugías y 53 cateterismos, 8 Stemt, 1 valvuloplastia y el transplante cardíaco. Mi hijo lucho desde que nació, soportó la cirugía al pasar 48 horas empeoró al punto de engancharlo a la máquina de (ecmo) pulmón corazón, con la que duró 8 dias con el tórax abierto, yo casi me moría de ver a mi bebe lleno de tubos médicos y aparatos para aguantar tanto dolor. Pero nada, iba peor, en dos días lo operaron 8 veces: 4 en UCI y 4 en quirofano todo parecía acabar y él dando la batalla luchando. Al final vivió dos meses con el tórax abierto, vivimos 3 meses y medios solos, luego de esos meses decido decirle a mi esposo la realidad que nos abarca y que ya es hora de venir y reunirnos los cuatro. Llegaron a España, a lo largo vivimos miles de subidas y bajadas, nuestro bebé era una montaña rusa de emociones, a sus 7 meses deciden listarlo al transplante cardíaco pero existía un problema grande: Alayn gael había vivido una parada cardio respiratoria de 50 minutos donde me informaron que ya no había nada que hacer por él, que entrara para estar en su último momento. Como madre no quieres escuchar jamás eso, solo les dije que por favor hicieran lo que pudieran pero que no sufriera más, que yo esperaba afuera , mi corazón no sentía ese temor de verlo partir.

El 29 de noviembre nos informan que existe un corazón compatible, ya tenía nueve meses y 28 días, a la 1:00 pm llega el órgano y a las 4:00 esta trasplantado con éxito. Todo va bien, los médicos notan un derrame pero continúan, después nos informan que tiene un derrame pulmonar irreversible, el médico me abrazó y me dijo no hay mucho que hacer, vente conmigo y él no salio más en 1 hora. Yo me desmayé, sentí miedo y en la noche nos informan que ha fallecido en quirófano. Realmente no sé expresarles si fue el día más triste o más feliz, yo perdía a mi corazón valiente pero Dios ganaba un ángel, ya mi hijo no sufriría más porque como madre hice todo por él. Pienso que decidimos volar libre ese día como una mariposa y emprendió su vuelo

Luego de su partida, me enteré a los cuatro meses que espero mi bebé y es un varón, se lo pedí tanto a Dios que sé que mi hijo me lo mandó. Ahora estamos en pro de aceptación, ya que los hijos son irreemplazables, pero sabemos que viene a darnos un toque de alegría. Espero que nuestra historia les ayude y las motive a no dejar de luchar, cada latido cuenta, cada día que nos regalan es una bendición, por siempre Alayn Gael, mi corazón valiente.

A todas las mamis quiero que sepan que no importa la condición o el diagnóstico, son niños excepcionales especiales y sobretodo símbolo de lucha, nos enseñan a luchar por esta vida, ellos nacen luchando y trabajando sin quejarse, nos enseñan a mirar más allá, son lo más grande, nos dan a mor y aun luchando nos dan su sonrisa y su corazón.

Leer ayuda mucho , yo me he pasado todos estos meses leyendo ,mi primer libro me lo auto regalé se llama Cuando se pierde a un niño y habla de los bebes enfermos con condiciones o patologías, me ayudo mucho. Luego me regalaron Nacemos para no morir nunca y el tercero El camino de las lágrimas, me afiancé en las historias de otros padres y en mi hijo mayor.

Alayn Gael

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

Una caminata celestial

Una caminata celestial

Era una bella tarde de verano cuando María caminaba sin rumbo fijo por el parque de aquella gran ciudad que ansiaba conocer, había esperado tanto ese momento pero algo no le permitía la paz, un dolor que su alma cargaba con pesar desde aquel día en que se despidiera de un pedazo de su corazón. Se sentó en una banca, un bellísimo arbol palo de rosa le daba sombra cuando sintió que alguien se acercaba a ella.

¿Qué estas pensando María? – preguntó con curiosidad una voz que ella no reconocía. Al verla se sorprendió de encontrarse con una hermosa niña de ojos grandes color miel que la miraban tiernamente.

¿Cómo sabes mi nombre? – preguntó María algo confundida intentando hacer memoria de ese pequeño rostro.

Lo adiviné – sonrió la niña mientras se sentaba a su lado acomodando su vestido amarillo con cuidado – ¿quieres probar mi helado? Pareces necesitar uno, ¿qué es eso que no te deja sonreír?

María guardó silencio y clavó su mirada en el piso, sintió sus lágrimas recorrer su rostro apenada de tener un testigo tan joven a su lado. La realidad es que se lamentaba pensando en que no pudo conocer a ese bebé que llevó en su vientre, no como ella hubiera deseado, no por completo, no lo vio crecer como a esa bella niña. Había cargado con el silencio y la pena durante mucho tiempo.

¡Pero si lo conociste María, vaya que si! – respondió tranquilamente la niña mientras saboreaba su delicioso helado – No ha venido a traerte pesar, ni sufrimiento, si no has entendido esto aún no lo conoces realmente. Te empeñas en ver su separación física, pero olvidas que en ese preciso momento ocurrió su fusión, donde empezaron su camino juntos desde y hacia el amor.

María no podía pronunciar palabra, ¿como podría esta pequeña extraña saber lo que pasó con su Matías, su amado bebé? Aquel a quien había llorado y extrañado con cada parte de su ser.

Se bien cómo ocurrió – sonrió la niña mientras tomaba la mano de María – la forma en que nació a Dios fue un momento maravilloso para él, se veía tan feliz y radiante, sin embargo en tu mente es un recuerdo triste y sombrío. Recuerda que la forma como suceden las cosas es solo la forma, no revelan su verdadero significado, hay mucho más detrás de cada experiencia – la niña se levantó y con cuidado limpió las lágrimas en el rostro de María.

-¿Tu eres un ángel? ¿Cómo es que sabes el nombre de mi bebé y todo lo que nos ha pasado? ¡Quisiera creer todo lo que dices!

-Yo acompaño a las almas pequeñas en su llegada a la Tierra y en su regreso al cielo, mi nombre es Ethel – mientras decía esto escogía una flor para María – casi nadie me conoce porque mi trabajo es muy sutil, como una brisa cuando toca tu piel, pero yo amo profundamente a todos los bebés terrestres y celestiales, a todos los conozco por su nombre, a sus madres, a sus familias, sus destinos, sus corazones. Hoy me ves como una niña porque tomé esta forma, así como tu bebé tomó forma humana para que supieras que existe.

-Si es así entonces dime: ¿como esta mi bebé? ¿Esta bien? ¿Sabe cuanto lo amo? ¡¿Es feliz?! – María pronunciaba estas palabras con tono desesperado, con emoción e incredulidad todo entremezclado.

Lo sabe y lo siente María. ¿Crees que para amar necesitas ver, tocar, oler o poder escuchar a alguien? Eso es sensorial, humano. Amar es ir a las profundidades de tu corazón, es sentir, vibrar, conectar, y eso sí que lo has hecho con tu bebé. ¡Dices que no lo conoces pero lo has conocido a la perfección! – dijo Ethel radiante mientras sonreía de una manera angelical – Lo maravilloso es cómo te ama y cuánto agradece que seas su madre, esta orgulloso de ti, es verdaderamente un alma libre y feliz, ¡ese es Matías!

En un repentino salto María abrazó con ternura y fuerza a la pequeña Ethel, agradecida infinitamente por su presencia y palabras. Bajo aquel árbol rosa recibió un milagro, el de saberse siempre amada por su ser celestial, sus lágrimas habían limpiado su alma y sanado su corazón. Ahora sonreía desde un lugar desconocido, desde su amor por él.

-¡Qué gran alegría y bendición ser tu madre! – Pensó María mientras tomaba de la mano de esa pequeña niña para ir a comprar juntas un poco más de helado.

¿Puedo ser feliz después de su nacimiento al cielo?

¿Puedo ser feliz después de su nacimiento al cielo?

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional – Siddharta Gautama

Cuando una tormenta sacude nuestra vida es natural preguntarnos si alguna vez saldrá el sol nuevamente, si veremos el cielo con los mismos ojos, si las nubes serán eternamente grises.

¡Ah si, si que pasa! Cuando nuestro bebé celestial nace al cielo nos sentimos en medio de un torrencial que inunda nuestro corazón en la tristeza más profunda, aguda e íntima. En ese momento nos es imposible siquiera recordar cómo se ve un día soleado, pero ¿es realmente cierto que nunca volveremos a ser felices, a sonreír, a ser libres?

¡Claro que no! Este es un pensamiento categóricamente falso, sin fundamento y que tu propia mente ha creado. Me gusta usar ésta analogía: imagina que el dolor que te ha causado el nacimiento de tu bebé al cielo es el fuego de una inmensa fogata, es legítimo, real, inevitable, merece respeto y experimentarlo es pieza crucial en nuestro desarrollo humano. Pero qué pasa si a esa fogata arrojas una y otra vez trozos de leña en la forma de pensamientos negativos, afirmaciones falsas y catastróficas? ¡La fogata se hace inmensa, incluso puede provocar un incendio! Esto es el sufrimiento: arrojar con tu mente pensamientos de victimismo, desesperanza, de negatividad alrededor del dolor.

Si observas tus pensamientos como si fueras un tercero y comienzas a actuar sobre ellos entonces tomas el poder, este maravilloso poder de elegir cambiar tu forma de pensar y esto es un salto cuántico. La buena noticia es que puedes hacerlo desde este momento, mientras lees este artículo, porque cada pensamiento de sufrimiento que cambies por uno de amor te estará regresando al camino de la paz, de la sanación y la aceptación.

“Soy mala madre porque no pude hacer nada por mi bebé y por mi culpa murió” o “Soy una madre amorosa que acepta que la historia de mi bebé es perfecta como es” ¿Hay diferencia entre estos dos pensamientos? ¡Es infinita! Uno te ata, otro te libera.

Si nadie lo ha dicho te lo digo hoy: ser feliz y plena después de que tu bebé se revelara celestial es perfectamente posible, incluso más feliz porque has aprendido lo que es el amor verdadero, real, ilimitado. ¿Le estas faltando el respeto a tu bebé por ser feliz, por sonreír, por disfrutar? ¡Claro que no! Esto es precisamente lo que quiere para ti, una vida plena honrando su existencia. No tengas miedo a ser feliz, a ser tú, a ser libre. Es momento de dejar atrás ésta cultura de sufrimiento y dar paso a la cultura del amor.

Si eres feliz pasando la tormenta al grado que puedes disfrutar plenamente de un nuevo día soleado, entonces mami, estaremos hablando de tu verdadero yo.

¿Ya has decidido soltar los leños y abrazar tu propia felicidad?

Te amo libre mi bebé celestial

Te amo libre mi bebé celestial

“Para entender el amor, primero entiende la libertad” – Paulo Coelho

Uno de los más extraordinarios regalos que puede un bebé celestial traer a la vida de su madre es la enseñanza profunda sobre el amor libre, quizás te estés preguntando a qué libertad me refiero y qué significa amar sin condiciones.

¿Qué ocurre cuando tu bebé tiene una naturaleza celestial, etérea y eterna? Lo que sucede es milagroso, queda al descubierto en tu corazón una capacidad antes desconocida que lo libera y expande, que le permite amar la realidad de tu bebé, su esencia tal y como es en este momento, sin deseos secretos de que algo fuera diferente. ¡Qué maravilla! Soltar los planes que figuraban en tu mente y abrazar la historia perfecta y completa que por orden divino le fue encomendada. Lo amas en tiempo presente, lo envuelves continuamente en un amor que no exige de tu bebé absolutamente nada, donde puede existir en gozo sostenido por esta incondicionalidad que tu corazón le confiere a cada instante.

¿Te has puesto a pensar que puede aún sentirte? La entrañable conexión que desde el vientre se generó entre ustedes aún sigue viva, latiendo en el alma de cada uno con la misma fuerza y quizás más poderoso aún, se trata de un amor vivo y real. Es probable que en su nacimiento al cielo tu mente determinara que esa conexión había desaparecido, tristemente nos han enseñado que aquello que ven nuestros ojos es lo único que existe. ¡Vaya mentira! Pero ¿qué te dice tu corazón? La respuesta está ahí, en ese lugar sagrado donde sus almas llegan al encuentro del amor y el gozo, de la paz y la gratitud, la sede de su conexión pura y eterna. Basta asomar en silencio a nuestro interior, a nuestro corazón para sentirse latir juntos. Desde este estado puedes exclamar: ¡Te amo libre mi bebé celestial! ¡Te amo como eres, como existes y donde estás! ¡Te amo feliz en tu naturaleza celeste y sublime!

Este amor es al que me refiero, amor valiente, amor auténtico, amor libre. Es posible para ti y para mí, para cada ser humano, estamos equipadas y preparadas para abrir las puertas, para ver nuestro corazón transformado en el de una madre especial, que de los sentidos no necesita para amar, que ve más allá, que descubre en su bebé celestial el medio por el que Dios tocó para siempre su alma y corazón, ¡qué belleza saberse elegida, amada y conectada con el ser que más amas!

María y bebé Victoria de Jesús

María y bebé Victoria de Jesús

Mi nombre es María y mi hija se llama Victoria de Jesús, soy de Colombia.

A finales del mes de noviembre del 2019 empecé a sentir dolores en mis senos y taquicardia muy seguido, mi periodo se retrasó pero no sospeché, ya que a veces era normal en mí por ser de periodo irregular, pero mis dudas seguían aumentando y decidí con mucho miedo realizarme la prueba de sangre para salir de dudas. Recuerdo que la realicé el 02 de diciembre en las horas de la mañana, ,fui para el trabajo y al regresar en la tarde reviso mi correo y ahí estaba el resultado: positivo, si estaba embarazada. Lloré porque significaba un nuevo inicio en mi vida y sentí miedo de no estar preparada para ella, sabía que sería la mejor mamá soltera del mundo.


Nuestra primera cita para vernos fue el 16 de diciembre, aún era un frijolito, tenía 8 semanas, era tan pequeña y llena de vida. Poco a poco fui sintiendo que su crecimiento en mi interior me llenaba de una fuerza que no imaginé alguna vez tener, disfrutar cada momento junto a ella,cantarle, hablarle y contarle de su familia, de cómo era el mundo, colocarle canciones, su favorita era Ángeles de Dios, apenas la escuchaba se movía. Veía en cada ecografía como crecía, como se iba formando su cuerpecito y su carita, tan llena de vida al moverse dentro de mí y sentir cada patadita de amor. Los primeros meses no fueron fáciles, me tocó muy duro entre el trabajo y los síntomas del primer trimestre pero yo estaba feliz por tenerla a ella dentro de mi. La última vez que nos vimos fue el 05 de mayo donde sería la última ecografía, mi hija estaba tan sana y completa, ese día no dejó de moverse, todo marchaba tan bien que yo salí feliz del consultorio. Ya había entrado al séptimo mes pero desafortunadamente el 12 de mayo de 2020 todo cambió, ese día amanecí con un dolor abajo del vientre que no me gustaba, pero como tenía cita ese mismo día con la ginecóloga le comenté acerca de mis malestares, pero ella me dijo que era normal, que seguro estaba cambiando de posición. No me realizó ecografía y me dijo que si mi dolor aumentaba y llegaba a manchar sangre me fuera de urgencia, pero al llegar a casa y dos horas después mi dolor se intensificó a tal punto de irme para urgencias. Llegué a tiempo manifestando que tenía mucho dolor en la parte baja y en mis caderas, estaba presentando contracciones, en ningún momento me prestaron la atención por ser prioridad por mi embarazo, al ver que el médico de turno no me llamaba para atenderme me paré de la sala de urgencias y me dirigí al consultorio, le dije al médico que no aguantaba más mi dolor, pero en ese instante me vine en sangre y era muy abundante, empecé a sangrar demasiado, me acostaron en una camilla, la atención fue pésima y yo gritaba de dolor. Me decían que tenía que esperar que el ginecólogo saliera de una cirugía, pero yo en medio de mi desespero sentí desde ese instante que mi hija había fallecido, cuando por fin después de un largo rato y aún sangrando decidieron llevarme al ecógrafo y fue en ese instante donde escuché lo que más temía: tu bebé no tiene latidos y lo peor de todo tu útero está muy comprometido. Desde ese momento sentí que el mundo se me caía en encima, quedé en shock al escuchar esas palabras, ordenaron la cesárea y empezaron a transfundirme ya que había perdido mucha sangre.

Lastimosamente mi hija falleció, tenía 29 semanas de gestación, no me la dejaron ver por culpa de esta pandemia que estamos pasando ni pude despedirme de ella. Me tuvieron que realizar histerectomía total ya que al desangrarme mi útero se comprometió, me quitaron la ilusión de ser mamá por culpa de una negligencia médica. Duré cinco días luchando por mi vida en UCI ya que mi estado era crítico, soy un milagro donde Dios me regaló una segunda oportunidad, lastimosamente mi hija no contó con esa suerte.

Mi amada hija Victoria de Jesús me enseñó que existen seres mágicos y especiales que traen una luz tan grande al mundo que incluso después de haberse ido permanece para siempre. Mi princesa, mi hermosa mariposa tu luz brilla por siempre, por que tú eres:

  • La luz que me motiva a seguir y guía mi pasos cuando no siento ganas de nada.
  • La luz que brilla y refleja sus miles de colores para pintar mis días grises.
  • La luz en mis pensamientos cuando siento que quiero que estés orgullosa de mí.
  • La luz que más brilla y destella en el cielo, que me da consuelo en las noches.

Gracias mi Victoria por convertirme en mamá, en tu mamá mi Ángel del cielo. ¡Gracias mi gorda, mi maestra de luz!

Vives en mi corazón por siempre.

Pin It on Pinterest