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Evania y Gabrielito

Evania y Gabrielito

Hola, me llamo Evania Rose, soy de Lima-Perú. Estoy aquí para contar una historia de amor, la historia de mi hijo Gabriel, que con su existencia eterna me transforma cada día.

Recordar todo lo vivido para poder estar aquí compartiendo ha sido muy duro, pero a la vez enriquecedor, porque nuestro hijo es un gran maestro de vida y de amor. Fueron 6 años, 2 Meses y 8 días los que Gabrielito paso en este mundo y ya son 4 años, 4 meses que nació al cielo y que desde ahí sigue enseñándonos, mostrándonos el camino y el real significado del amor incondicional.

Gabriel nació el 10 de abril del 2010. Hoy quiero compartir la vida en este mundo de mi hijo, no desde la enfermedad que enfrentó, quiero compartir a mi hijo desde su gran legado de luz, de amor, de sabiduría, de valentía y de amor a la vida. Cada vez que enfrentó una prueba me demostraba que su alma era sabia y que El nunca hacía caso a las estadísticas, como cuando el neurólogo dijo que quizás a los 4 años lograría caminar y El, mi niño valiente, lo logró a los 2 años. Tengo muchas historias de momentos donde sin hablar Gabriel decía yo puedo y claro que pudo, porque cuando todo decía no, su espíritu valiente gritaba SI.

Gabriel me enseñó que a esta vida no venimos solo a ser felices, venimos a aprender y que cada prueba que Dios coloca en nuestro camino no es premio ni castigo, es la vida, la lección que debe ser aprendida. Me enseñó que la fortaleza viene de la valentía, de que en la vida hay que ser guerrero y luchador, que caerse es parte de crecer y que cada caída nos alimenta en sabiduría.

Creo firmemente que nuestros hijos nos escogen y agradezco que mi hijo me haya escogido y haber podido vivir esta experiencia de la maternidad en lo terrenal, en este mundo hacia lo espiritual en el otro mundo donde habita mi Principito.

Cada día lo tengo aquí conmigo, he conseguido incorporar a mi hijo desde el alma, Él está aquí, lo amo más allá de mi apego de amor físico, lo amo más allá de mi ego y soy su Madre, una orgullosa y feliz madre, por haber entendido su misión en mi vida y por honrar su legado quedándome solo en la gratitud y el amor. En la gratitud por su existencia, por haberme trasformado y en el amor que día a día nos profesamos. Murió su cuerpo, ese traje físico que habitó su alma en esta vida y que le permitió una evolución el tiempo que necesitaba para hacerlo, pero su alma infinita está a mi lado, cohabita en mi ser. Cuando hablo de Él, no hablo de quien murió, hablo de quien vive en mí.

Tengo tanta fe en el reencuentro, cada día lo honro solo desde el amor. Cada día pienso en que si hoy nos volviéramos a encontrar podría hablarle desde mi experiencia de vida terrenal y espiritual con el más grande orgullo.

Gabriel, mi niño amado, sé que un día leerás estas líneas, son mi declaración de amor. Bendito seas Hijo Mío, agradezco todas las lecciones que me enseñaste y agradezco todas las pruebas a las que tu partida física me enfrentó. Eres mi propia vida, que late eternamente y hacia tu luz infinita. Nuestra historia es perfecta, completa y entera. Gracias por escogerme, gracias por enseñarme, gracias mi amor por vivir cada día, por despertarme al verdadero sentido de la vida.

Me siento plena porque cada mañana logro sentir que sigues vivo, siendo mi hijo, que yo no te perdí, que tú al final eres un propósito, un camino de estrellas, de luz infinita, pero sobre todo de amor, de aprendizaje, de evolución espiritual y terrenal y que todo lo que puedo seguir haciendo en este mundo, hasta volvernos a encontrar, es para honrar tu memoria que es la nuestra.

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

Laura y bebé Ignacio

Laura y bebé Ignacio

¡Hola mamis! Mi nombre es Laura, soy de San Juan, Argentina. Mi hermosa historia comienza en julio del 2019 cuando me enteré que estaba embarazada de mi primer y único bebé.

Pasados los meses en el estudio de translucencia nucal le salió elevada, ahí se me vino el mundo abajo sin perder las esperanzas, ya que esas medidas pueden no ser nada. Mi esposo y yo pusimos todas las esperanzas y mejores energías para que todo saliera bien, cada ecografía era un suplicio, asas intestinales dilatadas, un solo riñoncito y la última eco nos dio la peor noticia: hemivértebra cervico-dorsal. No sabíamos qué tan grave era hasta que naciera y ¡así fue!

Ignacio quiso llegar con sus papis un 24 de febrero del 2020, una semanita adelantado (debía nacer por cesárea por su condición). Cuando sentí su llanto fue lo más hermoso que escuché en mi vida, le di un beso, le dije cuánto lo amaba y se lo llevaron a NEO. La hemivertebra provocó que unas costillitas no se formaran bien y le comprimían uno de sus pulmoncitos. Así fue que entre operaciones, sustos y miedos pasamos los más hermosos 20 días de mi vida, 20 días que Ignacio decidió pasar con nosotros y de los cuales estoy eternamente agradecida. Pude alzarlo, cantarle, mirarlo a los ojos y que me diga “mami, no estés mal, yo sé lo que tengo que hacer”.

Así el 15 de marzo del 2020, nos permitió despedirnos antes de nacer al cielo. Me costó mucho aceptar que nos haya dejado, lloré a mas no poder, hasta que entendí que nunca se fue, que siempre está conmigo desde otro plano, convertí mi enojo por su partida en agradecimiento por haber llegado a mi vida.

Agradezco cada día a Ignacio por haberme elegido su mama, por haberme enseñado a que nada es seguro en esta vida, que hay que disfrutar cada segundo y que el amor no sabe de tiempos ni distancia. Estoy muy orgullosa de él, de su valentía, por ser un gran GUERRERO, gracias por enseñarme que hay que “respirar” la VIDA. Hoy desde su partida viene a visitarme al jardín un hermoso colibrí que nunca antes había visto.

Te amo siempre mi pequeño gran guerrero, siempre vas a vivir en mi corazón.

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

Aurora y bebé Valentino

Aurora y bebé Valentino

Hola mi nombre es Aurora, tengo 33 años, soy de Guadalajara y quiero contar la historia de amor de Valentino mi pequeño ángel. Mi historia comienza no con felicidad para ser sincera, al enterarme el 27 de abril del 2019 que estaba embarazada fue muy agobiante ya que tengo otros dos pequeños: Mateo de 10 años y Moisés con 1 año 6 meses. El 30 de abril al ir a la primera cita con el ginecólogo tuve un sangrado horrible, pensé que había abortado, ¡pero no! Al hacerme la ecografía ahí estaba como una pequeña pelota rebotando de felicidad y su corazón latiendo tan fuerte que inmediatamente quede enamorada .

El Doctor recomendó que me internaran, así que estuve 3 días en el hospital y 21 días de reposo absoluto. En la segunda ecografía fue aún más maravilloso verlo mover sus manitas y todo se veía muy bien, podía seguir con mis rutinas diarias pero con muchos cuidados. La tercera ecografía con 13 semanas es algo que siempre tengo guardado en mi mente, verlo tan pequeñito pero tan bien formadito, se resbala como si estuviera en un resbaladero, levantaba sus manitas, brincaba y eso era la felicidad de la vida. Durante los siguientes meses tuve infección en vías urinarias, sin embargo todo lo que presentaba no era complicado y con medicamentos todo salía bien. El 26 de agosto a las 5:40 con tan solo 26 semanas mientras dormía se me reventó la fuente, corrimos a urgencias donde me hicieron un eco, Valentino se veía muy bien pero me mandaron al centro médico por que ahí tenían todo para atender a un bebé prematuro.

Al llegar a centro médico te encuentras con Doctores que aún tienen humanidad: el primero que me recibió me explicó lo complicado de la situación por ser tan pequeño, que me darían dos inyecciones para madurar sus pulmones y la buena noticia era que el líquido amniótico si se regenera, que tendría que estar sin moverme, tomar muchos líquidos y ellos harían su parte, intentarían que se quedara una semana más en mi vientre, pero si en algún momento yo empezaba a mostrar infección o el líquido amniótico comenzaba a bajar tendrían que sacarlo. Lamentablemente llegó esta noticia, podemos hacer más por el afuera que adentro.

Valentino nació el miércoles 28 de agosto a las 4:21 p.m. a pesar de todos los pronósticos que me dio una pediatra, sus palabras fueron: pesa muy poco, es muy prematuro y lo mas probable es que nazca muerto y si nace con vida nosotros valoramos si es viable a la vida. Estas palabras me rompieron el corazón, pero yo le decía a mi bebé que no se preocupara que todo saldría bien por que él era muy valiente. Llegó el momento de pasar a quirófano, aún recuerdo el anestesiólogo que siempre estuvo apoyándome y calmándome cuando Valentino estaba por nacer, se paró y me dijo: yo te iré diciendo cuando salga y cómo se ve todo, ¿estás de acuerdo? Y así lo hizo, cuando nació escuché ese pequeño llanto y me dijo ¡está pequeño pero se ve muy fuerte! Cuando lo estaban valorando, vi al muñequito más hermoso que han visto mis ojos, tan pequeño pero a la vez tan fuerte y aferrado a la vida. Me lo acercaron por unos segundos para darle un beso y en cuanto escuchó mi voz abrió esos hermoso ojitos azules como el cielo. Me dijeron que peso 928 gr y medía 32 cm, que estaba respirando por el solo, estaban muy sorprendidos de lo fuerte que se veía, incluso al pasar a sala de recuperación entre las enfermeras comentaban del pequeñito más fuerte que habían visto. “Tienes un bebé todo un guerrero” me dijo una enfermera, todos estábamos muy contentos incluso yo sabía que lo lograría y no paraba de darle gracias a Dios por dejarme conocerlo. Pude ir a verlo por segunda vez hasta el viernes, cuando lo vi no dejaba de llorar de emoción y felicidad, en cuanto toqué su manita él me agarro el dedo tan fuerte que me hizo sentir tanta paz. Nos explicaron que probablemente estaríamos en UCIN unos 4 meses, las visitas eran dos veces al día de lunes a domingo con diagnóstico médico dos veces al día. Valentino comenzó a tomar de mi leche al quinto día de nacido, subía unos gramitos, siempre nos daban buen reporte médico y eso nos ponía muy felices.

La situación de un día a otro comenzó a dificultarse, primero empezó una noche a dejar de hacer pipí y descubrieron que era un pequeño soplo que es muy frecuente en bebés prematuros, le hicieron estudios y no era candidato a cirugía. De pronto me dijeron en una visita que al parecer estaba fallando un riñón porque había dejado de hacer pipí otra vez, pero que podrían hacer diálisis. Al día siguiente 13 de septiembre a mi esposo le tocó el primer golpe, le dijeron que lo acababan de reanimar, había tenido una hemorragia pulmonar lo que le ocasionó un paro, que podía abrazarlo y tomarle fotos porque en cualquier momento se iba. Cuando era hora de que terminara la visita siempre nos hablábamos mi esposo y yo para saber qué nos habían dicho, le marqué y al no tener respuesta mi corazón empezó a sentir una presión indescriptible. Por fin me contestó y sus palabras fueron que estaba delicado y tenían que dialisarlo. Al llegar a casa el pobre no encontraba las palabras, solo recuerdo que se sentó frente a mi y me dijo: Valentino está grave – se le empezó a cortar la voz y me dijo: se le paró el corazón. Sentí que todo se me venía encima, grité, lloré, le reclamaba a Dios por que me haces esto? Ese mismo día Valentino fue bautizado, pedí abrazarlo y no me lo permitieron por qué estaba muy delicado, estábamos mi esposo y yo tomados de la mano a la vez agarrando cada uno una pequeña manita y le dije: mi amor si te tienes que ir está bien mamá y papá te aman mucho yo solo quiero que seas feliz. Al salir de ahí nos dijeron que teníamos que estar al pendiente a todo momento del celular. Domingo 15 yo estaba platicándole y le decía que me ayudara a saber qué más tenía que hacer para que se fuera por qué no quería verlo sufrir así, las convulsiones no paraban, se acercó una enfermera y me dijo: mamá tu Valentino es muy especial, le contesté que ya no sabía que hacer que ya lo había despedido y me dijo: él aún tiene algo que enseñarnos tanto a ustedes cómo a nosotros. Ese día fue el más agridulce por que llegó una Doctora que jamás había visto para decirme que por tanta convulsión le podría dar un paro en cualquier momento y si quedaba con vida quedaría con parálisis cerebral, no pude contestar nada, lo único que le dije a mi esposo fue que lo quería abrazar. Recuerdo que llorando le dije a esa Doctora tan dura por favor nunca lo he tenido entre mis brazos permítame hacerlo, aceptó y también me dejó tomarme una foto con mi pequeño. Fue el momento más mágico poder tenerlo entre mis brazos, cantarle y decirle cuanto lo amaba.

Martes 17: decimos adiós. Al llegar al hospital me llamaron para entrar con Valentino, no sentía que caminaba sino flotaba, me sentaron en una silla, salió la Doctora a decirnos que el ritmo cardíaco de Valentino estaba muy bajito, lo que significaba que nuestro bebé estaba falleciendo. Lo único que pude decirles fue: quiero tenerlo en mis brazos. Nos explicaron que no podían quitarle el respirador ni nada hasta que su corazón dejara de latir, me lo dieron y una enfermera nos ayudó a entregarlo: primero le agradecimos su existencia, por escogernos como sus papás, que nunca lo olvidaríamos y que era lo más hermoso que nos pudo haber pasado, fue un momento de poder abrazarlo, acariciarlo, llenarlo de besos hasta que llegó el momento de decirle adiós a su cuerpo, la enfermera nos pidió que cerráramos nuestros ojos y que nos imagináramos un camino con una luz al final, nos iba diciendo cada vez que caminan se están acercando más a la luz, cuando llegamos a ella dijo: ahí está Dios y tienen que entregarle a Valentino, cuando mi esposo y yo dijimos Dios mío te entregamos a nuestro hijo mi pequeño ese puso sus alitas y se fue a la vida eterna. Recuerdo decirles: ya se fue, se acercó la Doctora, escuchó su corazón para decir: hora de su muerte 11:45 le tocó la cabeza con tanto amor y le dijo: Valentino nos diste fe y esperanza, pensamos que lo lograrías.

Lo qué pasó después está un poco borroso de tanto dolor, lo pudimos abrazar ya sin tubos ni conectado a nada y era más hermoso de lo normal, nos dejaron tenerle un poco y después hicimos un pequeño funeral para que toda la familia pudiera conocerlo y despedirse de él. Estuve tres meses sumida en la tristeza, llorando día y noche sin comer, fumando, prefería estar dormida para no sentir el dolor. En una ocasión quise atentar contra mi vida sin importarme nada, pero Valentino se hizo presente, fue la primera vez que sentí un poco de paz. Una noche antes le pedí con todo mi corazón que me dijera que nunca me iba a deja,r que me hubiera gustado acurrucarlo en mi pecho y poder darle besos, sucedió algo mágico: estando en casa de mi tía platicando sobre su último suspiro en la tierra de la nada llega una pequeña mariposa, se posa en mi pecho, después vuela varias veces sobre mi cabeza y se coloca en mi mejilla, sentí como su patitas como me acariciaban y ahí supe que era él. Después comencé con terapias espirituales donde me ayudaron a ver a lo que había venido a mi vida, a romper cadenas, a quitarme un velo de tristeza por que siempre había visto la vida sin valorar los pequeños detalles, a reconciliarme con mi padre que ha muerto, la voz de mi papá sale en un vídeo que le tomamos a Valentino, a que mi mamá sanara la pérdida de mi hermanito y poder despedirse de él mediante su nieto, unión entre toda la familia, ver que el amor no muere, al contrario, vive eternamente. Y cada que tengo mis días malos viene la mariposa y se que me dice ¡mami aquí estoy feliz!

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

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