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Milagros y bebé Domic Jerome

Milagros y bebé Domic Jerome

Mi nombre es MIlagros. En diciembre de 2013 quedé embarazada de mi pequeño Domic Jerome.

Fue un embarazo tranquilo hasta que llegó el 26 de Agosto. Un día fui con el papá de mi hijo a hacerme unos análisis, mientras esperaba me puse a chusmear el facebook y encontré una noticia. Era la de una chica que contaba sobre la muerte de su hijo y cómo los doctores la hicieron sufrir (justo eran los que me atendían a mi). Al leerle me asusté mucho y le dije al papá de mi hijo que tenía miedo, a lo que él me respondió que no tenía por qué asustarme, que eso jamás nos iba a pasar (lamentablemente si nos pasó).

A las 32 semanas empecé con contracciones, así que fui a la guardia para que me revisaran y al final eran falsas contracciones. En todos los controles mi obstetra me decía que si sentía el mas mínimo dolor que la hiciera llamar. Tres o cuatro veces mas tuve contracciones falsas y ella se enojó y me dijo que no la llamara por cualquier pavada. Pero, ¿cómo? ¿no me habías dicho que te hiciera llamar igual? En la semana 37 y media me citaron a una revisión, en la cual me dijeron que iba directo a cesárea porque nunca iba a poder parir naturalmente. En la semana 38 me tendrían que haber hecho la cesárea pero por un análisis que me faltaba no me la quisieron hacer (no me lo pude hacer por falta de un sellito, la encargada iba cuando quería y por culpa de eso hoy mi hijo no esta conmigo). Tenía 38 semanas y 4 días cuando me desperté y sentí que me salía liquido (no flujo), fui a ver a mi obstetra y le conté lo que había pasado. “A vos te falta todavía” me dijo, nunca me tomó los latidos de mi hijo, le conté que no sentía sus patadas, que solo era como que iba de un lado a otro a lo que me respondió que era normal.

Eso fue un 25/08/2016 y tenía cesárea programada para el 31 del mismo mes. El día 26 a la noche empecé con contracciones pero no quise ir a la guardia para no hacer enojar a la médica. El día 27 a la noche largué el tapón y en esos días jamás sentí los movimientos de Dominic. Al día siguiente tenía un almuerzo familiar, ya no daba mas de los dolores, terminé de almorzar y me acosté a dormir la siesta. Al despertar ya era inaguantable el dolor, el papá de mi bebe me obligo a ir al hospital. Al llegar me revisa y me dice que tenia 4 cm de dilatación, enseguida mande al papá de mi bebé a buscar el bolso porque me derivaban. Cuando quiso sentir los latidos de Dom no los sintió, fue a buscar otro aparatito para poder volver a sentirlos pero no, no se escuchaba nada. Cuatro minutos después rompí bolsa, en eso llegó la ginecóloga y me empezó a hacer una ecografía. Todo el tiempo le preguntaba por el corazón de mi bebé y ella me decía siempre que estaba todo bien. Al llegar el papá de Dom me llevan a la sala de parto.

El día 29/08/2016 a las 00:15 nace Dominic Jerome, nunca lo escuché llorar. Preguntaba por él y nadie me respondía, a los 20 minutos el pediatra me da la noticia de que hace 3 días había fallecido y yo hace 3 días había venido por lo de la pérdida de líquido. Autoricé la autopsia, la cual jamás la practicaron. Hasta el día de hoy no puedo superar su partida, me cuesta creer que pasó.

Una de las enseñanzas que me quedo fue “Sí a la vida, a pesar de todo”.

Lo que lo simboliza es el colibrí, siempre que pienso en él y me pongo mal aparece uno y se me acerca.

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

Lucila y bebé Gibran

Lucila y bebé Gibran

¡Hola mamis Fénix! Hoy quiero compartirles un pedacito de nuestro testimonio.

Me llamo Lucila Abigail madre primeriza de mi único hijo Gibran (pronunciación Yibran), soy de la Provincia Catamarca-Argentina. El día 20 de Enero del 2020 a las 8.00 hs empecé con contracciones y rompí bolsa. En esos instantes nos dirigimos al hospital de mi pueblo. El médico me revisa, de urgencia nos da el aviso de derivación urgente a la capital de mi provincia. Nos comunica que, por las horas de viaje, mi hijo no sobreviviría y me enviaría directamente a realizarme un legrado.

En ese momento se me vino el mundo abajo, entregué la vida de mi hijo y la mía en manos del Señor. No escuché sus palabras, me encomendé en mi Fe. La ambulancia tardó cinco horas en llegar al hospital. ¡Un viaje muy sufrido! Me mantuve en calma en  esas horas, controlando mis nervios, orando, controlando los movimientos y latidos de mi bebé con mi mano en mi panza. ¡Mi esperanza sabiendo que aún seguía con vida! Estaba perdiendo líquido amniótico entre golpes y movimientos.

Recuerdo que hacía muchísimo calor en la ambulancia. A las 16.00 hs llegamos a la maternidad, estaba bañada en transpiración, las enfermeras me estaban esperando, me hicieron tacto. Este momento que escribiré estará guardado en mí hasta el último día de mi vida: “escuchar los latidos de mi hijo querido”. Miré al cielo y de mis labios salió: ¡GRACIAS DIOS, ES UN MILAGRO! De inmediato ingresé al quirófano. Ya adentro, no me hizo efecto la epidural, sentí como me pinchaban y me abrían, les decía que me dolía muchísimo y no recuerdo mas nada, me durmieron. Después de cuatro días pude ver a mi hijo en Neo. Nació a las 16.14 horas siendo seismesino de 27 semanas. Un hermoso varón llamado GIBRAN “EL VALIENTE Y FORTALECIDO DE DIOS”. Mi hijo amado sin dudas fue un milagro de Dios.

Vivió 55 días, fue mi pequeño maestro, una fuerza de león y la valentía como cada bebé guerrero que llega a este mundo antes de tiempo. El día 14 de Marzo del 2020  a las 9.00 horas, la comunicadora social me avisa que la médica debía hablar conmigo. Mi hijo se encontraba en un cuadro muy delicado, sin embargo con todo el dolor y sufrimiento que cargaba en su cuerpito me abrió los ojitos, me tomó el dedo, me apretó dos veces y nos regaló su última sonrisa. Esa sonrisa estará guardada en mi mente y alma hasta el último día de mi única vida. Luchó contra ductus, apnea, infecciones, desnutrición y más.

Falleció el día 15 de Marzo del 2020 a las 2.32 am a causa de sepsis, ductus y membrana hialina. Mi Gibrancito, como me gusta llamarlo, lo defino como un milagro de Dios, Fe, sabiduría, valentía, amor, paz, voluntad de Dios, resistencia, pequeño maestro, vida, dolor, paciencia, esperanza, reflexión, aprendizaje y podría seguir agregando términos. Cada día aprendo a transformar mi dolor en arte, entre dibujos, pintura y escrituras, mirando su partida a través de mariposas y colibríes, aprendiendo a mirar desde otro punto de fuga y su enseñanza tenerla presente en el día a día.

Nació con la determinación de mostrar un Dios grande y poderoso, en cuanto muchos diagnósticos eran contrarios conforme a lo que se presentaba. Dios estuvo allí y lo levantó, dio mucho que hablar en esos pasillos donde los médicos nunca tenían explicación y palabras, por dentro siempre nos decíamos es nuestro papá Dios. Cumplió con su tiempo y papá lo llamó de nuevo a casa. “Bienaventurado es mi hijo, cada bebé y cada niños/as que nacen para ir al cielo”. 

Lo extrañamos mucho físicamente, aprendiendo cada día a maternar con los brazos vacíos de una forma tan maravillosa, especial y tan afortunada que Dios me escogiera a mí, entre tantas mujeres para ser madre de mi Gibrancito querido. Dios no escoge a cualquiera para ser testigo de un milagro. Hoy en día, aferrada a la promesa de nuestro Señor Jesús. 

Gracias mamis por leerme, por compartir cada una su testimonios. por acompañarnos y abrazarnos sin tener fronteras, acompañarnos en esta maternidad hermosa y especial  con nuestros hijos celestiales. ¡DIOS LAS BENDIGA!

Gracias por compartir con la comunidad de Madres Fénix, es enriquecedor aprender unas de otras, saber que somos muchas las elegidas alrededor del mundo para vivir una maternidad especial que trae consigo grandes regalos y aprendizajes. Permítete descubrir esta visión de amor.

Arte creado por mami Lucila
Gabriela y bebé Alayn Gael

Gabriela y bebé Alayn Gael

Somos de Venezuela, actualmente en Madrid, el país que nos adoptó por la condición con la que venía mi bebe celestial. Espero nuestra historia les ayude a saber cómo afrontar un diagnóstico tardío o quizás a saber cómo asimilarlo a pesar de las dificultades. Vienen llenos de grandes lecciones de amor sobretodo y aprendizaje para nosotros como papis, este era mi segundo embarazo, mi segundo varón con 5 años de diferencia. Un embarazo totalmente normal, fue un bebé planificado, deseado y bienvenido, todo marchaba perfecto.

Me controlé el embarazo con dos médicos de ambos sexos, con toda la tecnología y todo bien, pasa que al último control fui con mi madre y me estaban planificando la cesárea para la semana siguiente. Ya estaba de 38 semanas y 5 días, ese día hubo algo que me decía que tenía que verle la cara a mi bebe en 5D. Insistí e insistí, mi madre me dijo estas palabras: pero hija, si ellos se parecen a su padre, no gastes dinero en eso. Le dije mamá el también es mi hijo, aunque sea el segundo debo hacerlo. Logré que me atendiera un doctor, efectivamente le mira su rostro, le hace arreglos y queda perfecto, pero el doctor me pregunta si traigo todos tus papeles de control. Borra la imagen y vuelve a mirar, nos dice no quiero alarmarlas, ¿te han hecho ecocardiograma fetal? El me dijo soy médico, miremos al bebé entero y allí su descubrimiento, mi hijo venía con la mitad de su corazón, SVHI síndrome de ventrículo izquierdo hipoplásico ductus dependiente mitro aórtico cianosante.

Automáticamente nos envía de emergencia a una cardióloga neonatal para confirmar sus sospechas. Nos envían a la capital (Caracas) con la esperanza de encontrar a un médico especialista en estos casos, fuimos con el único en el país, nos confirmó el diagnóstico, nos dijo el gran costo de la primera operación paliativa y sólo nos garantizaban el 50% de vida. Era su segundo caso y el primero no sobrevivió, allí se nos nubla la mente, entramos a un callejón sin salida, en 24 horas la vida nos daba un giro total. No entendíamos que era congénito, que era la lotería que nadie se quiere sacar, fueron palabras de los médicos y yo como madre decía bueno este es mi hijo, es mi lotería y yo estoy con él, Dios existe, los milagros y adelante. Ese día en Caracas, el doctor nos dice que podíamos ir a Colombia o Brasil que eran pioneros en estas patologías cardíacas o bien, a España si eramos españoles, en estos países costaba el doble de dinero la cirugía y en España seria gratuita, pero éramos venezolanos llenitos de esperanzas. Intentamos conseguir la medicación para que viviera 48 horas, pero sacábamos cuentas vendiendo lo poco que teníamos y no nos alcanzaba para “SALVARLE”, nos tocaba pensar en nuestro hijo mayor.

Sentada en un sillón, le dije a mi esposo: me voy, cómprame un boleto, mi pasaporte esta en vigencia y al día siguiente estaba saliendo a un país donde no tenía a nadie, con una maleta y dentro de mi corazón de madre el amor. El dia 24 de enero de 2019 llegué a Madrid en busca de hospitales, Dios guió mi camino, llegué a la maternidad donde hacían transplantes cardíacos sin saber que mi hijo seria candidato a uno. Al final nació una semana después por parto natural, a pesar de su condición era un bebe grande, no le faltó peso, al nacer quedo ingresado. Estábamos solos él, Dios, sus médicos y yo, a las 48 hrs le realizaron la primera cirugía nortwood/sano 14.50min en quirofano, fue la 1era de 19 cirugías y 53 cateterismos, 8 Stemt, 1 valvuloplastia y el transplante cardíaco. Mi hijo lucho desde que nació, soportó la cirugía al pasar 48 horas empeoró al punto de engancharlo a la máquina de (ecmo) pulmón corazón, con la que duró 8 dias con el tórax abierto, yo casi me moría de ver a mi bebe lleno de tubos médicos y aparatos para aguantar tanto dolor. Pero nada, iba peor, en dos días lo operaron 8 veces: 4 en UCI y 4 en quirofano todo parecía acabar y él dando la batalla luchando. Al final vivió dos meses con el tórax abierto, vivimos 3 meses y medios solos, luego de esos meses decido decirle a mi esposo la realidad que nos abarca y que ya es hora de venir y reunirnos los cuatro. Llegaron a España, a lo largo vivimos miles de subidas y bajadas, nuestro bebé era una montaña rusa de emociones, a sus 7 meses deciden listarlo al transplante cardíaco pero existía un problema grande: Alayn gael había vivido una parada cardio respiratoria de 50 minutos donde me informaron que ya no había nada que hacer por él, que entrara para estar en su último momento. Como madre no quieres escuchar jamás eso, solo les dije que por favor hicieran lo que pudieran pero que no sufriera más, que yo esperaba afuera , mi corazón no sentía ese temor de verlo partir.

El 29 de noviembre nos informan que existe un corazón compatible, ya tenía nueve meses y 28 días, a la 1:00 pm llega el órgano y a las 4:00 esta trasplantado con éxito. Todo va bien, los médicos notan un derrame pero continúan, después nos informan que tiene un derrame pulmonar irreversible, el médico me abrazó y me dijo no hay mucho que hacer, vente conmigo y él no salio más en 1 hora. Yo me desmayé, sentí miedo y en la noche nos informan que ha fallecido en quirófano. Realmente no sé expresarles si fue el día más triste o más feliz, yo perdía a mi corazón valiente pero Dios ganaba un ángel, ya mi hijo no sufriría más porque como madre hice todo por él. Pienso que decidimos volar libre ese día como una mariposa y emprendió su vuelo

Luego de su partida, me enteré a los cuatro meses que espero mi bebé y es un varón, se lo pedí tanto a Dios que sé que mi hijo me lo mandó. Ahora estamos en pro de aceptación, ya que los hijos son irreemplazables, pero sabemos que viene a darnos un toque de alegría. Espero que nuestra historia les ayude y las motive a no dejar de luchar, cada latido cuenta, cada día que nos regalan es una bendición, por siempre Alayn Gael, mi corazón valiente.

A todas las mamis quiero que sepan que no importa la condición o el diagnóstico, son niños excepcionales especiales y sobretodo símbolo de lucha, nos enseñan a luchar por esta vida, ellos nacen luchando y trabajando sin quejarse, nos enseñan a mirar más allá, son lo más grande, nos dan a mor y aun luchando nos dan su sonrisa y su corazón.

Leer ayuda mucho , yo me he pasado todos estos meses leyendo ,mi primer libro me lo auto regalé se llama Cuando se pierde a un niño y habla de los bebes enfermos con condiciones o patologías, me ayudo mucho. Luego me regalaron Nacemos para no morir nunca y el tercero El camino de las lágrimas, me afiancé en las historias de otros padres y en mi hijo mayor.

Alayn Gael

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Valeria y bebé Miguel Ignacio

Valeria y bebé Miguel Ignacio

¡Hola! Primero que nada encantada de poder compartir mi historia con personas que realmente puedan entender. 

Mi nombre es Valeria Estrada y soy de Venezuela. Mi historia empezó con la fabulosa noticia de que estaba embarazada y bueno, lo que más había deseado en mi vida ya que tengo un solo ovario (el otro me lo quitaron en una operación a los 12 años). Tenía que salir embarazada pronto por cuestiones de tiempo, yo feliz de que al fin sería madre junto con mi esposo. Todo fue bien hasta mitad del sexto mes dónde me dio una infección que terminó siendo candidiasis, lo cual hizo que a pesar de que tenía tratamiento se me rompiera una membrana por la cual boté todo el líquido. Esto me llevó a un parto de emergencia, el 17 de agosto de 2018 conocí a Miguel Ignacio mi príncipe. ️Gracias a Dios al momento todo salió bien, yo estaba feliz cuando vi a mi bebé pequeñito de 1.200kg pero sano. Estuvo casi un mes en incubadora por su condición de bebé prematuro, luego de sacarlo de la clínica al otro día me convulsionó y lo llevé de vuelta a emergencias.

Ahí empezó mi calvario. Después de salidas y entradas a la clínica porque mi bebé siempre presentaba algo me terminaron diciendo que tenía 2 hemorragias en el cerebro y un ACV del lado izquierdo. Luego de tanto luchar con el, visitas en la clínica, noches de desvelo esperando llamadas con malas noticias y compra de medicamentos, mi bebe murió en mis brazos a las 3:00 am del 31/10/2018. Horas después de mi cumpleaños que fue un día antes, luego de cantarle una canción de cuna que tenemos aquí en Venezuela que se llama la Palomita Blanca que habla de que vaya a ver a Papito Dios, ya no respiraba. Quedé en shock, lo llevé  a la clínica super rápido en la madrugada, pero yo como madre ya sabía que había muerto, mi esposo insistía. Luego de intentar revivirlo nos dieron la noticia de que no tenía ningún tipo de signos vitales, ese día nació Miguel Ignacio en el cielo.


Es un proceso muy duro. Lloré hasta más no poder, me eché la culpa a mi y a veces a mi esposo. El tiene una hija anterior y a ella también le afecto. Fue un año entero de llorar, de no querer hacer nada, de querer acabar con mi vida porque no le veía sentido, no soportaba ver mujeres, familiares o amigas embarazadas o con sus bebés y menos varones. Siempre estaba de mal humor y solo quería salir embarazada de nuevo. Tuve muchas pesadillas hasta que una amiga me dijo que vio en un blog algo de escribir una carta a tu bebé con todo lo que sentías y me llamó la atención, así lo hice un día que me quedé sola en casa y le escribí todo, luego la quemé que era lo que debía hacer y vi la partida de Miguel Ignacio como un viaje en el cual cada vez que yo lloraba era un impedimento para que el llegara a su destino que era con Diosito. Se que allá no está sufriendo.


Otra cosa que me ayudó a que diera otro paso fue una película que vi llamada “La Cabaña” que trata de la relación de un padre con Dios luego de perder a su pequeña hija. Las mamis que no la han visto la recomiendo al 100% ¡me ayudó muchísimo! Bueno así concluye mi historia, hoy en día estoy en la búsqueda de mi bebé arcoiris y no descansaré hasta conseguirlo. Se que desde el cielo mi bebé celestial me ve y me cuida, sobretodo me ama como yo a él. No hay un día que no lo piense ni lo extrañe pero se que tenía que ser así. Aquí iba a sufrir mucho y sería egoísta de mi parte querer tenerlo así. 
Nunca están de mas los consejos en estas situaciones sin importar cuanto tiempo haya pasado. Es un dolor que está intacto con el pasar de los años. Pero con ayuda y amigos que te apoyen y te escuchen se puede seguir adelante. 

La lección que me dejó fue que cambié mi relación con Dios, hablo mucho más con Él y aparte fortaleció mi relación con mi esposo, queremos muchos hijos pero él es mi rey eterno, él es mi palomita pequeñita de amor. ¡Gracias por leerme!



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Dayana y bebé Felipe

Dayana y bebé Felipe

Hola, me llamo Dayana y soy mamá de Felipe, somos del sur de Argentina.

Nos casamos en noviembre del 2018. No planeábamos agrandar la familia tan pronto, pero nos enteramos que seríamos tres el día 17 de abril de 2019. Yo ya lo sabía, lo supe 2 o 3 días antes de que me faltara el periodo. A los dos días de retraso me hice un test de farmacia y tras esperar 3 minutos, ahí estaban las dos rayitas. Recuerdo que esa noche de otoño lloramos de emoción y nos dormimos muy tarde, no podíamos parar de imaginar como sería nuestro futuro, un futuro de tres, cómo lo contaríamos a la familia y muchas cosas más.

Empezaron los controles y todo marchaba perfecto, en la semana 13 nos dijeron que sería un varoncito y no pudimos ser más felices. Empezamos a comprar sus cositas con mucha ilusión. Pasaron 40.6 semanas en lo que siempre salía todo bien. Me internaron el día jueves 26 de diciembre, al otro día hacia las 41 sdg y tenían que inducir el parto. El 27 de diciembre a las 00:30hs empiezan las contracciones, 04:15 me pasan a sala de preparto y a las 06:38 nace Felipe por parto natural. Un bebé precioso, me lo pusieron un ratito en mi pecho y se lo llevaron para hacerle controles, mientras a mi me cocían los puntos de la episiotomía.


Pasó un ratito y nos fuimos a la sala, vino una enfermera y lo puso a mi pecho, pero casi no tomo teta, me dijo que era normal y que con solo unas gotas estaría satisfecho, les creí, me dijeron que en 3 horas tenía que hacer otra toma, que si necesitaba ayuda las llamara y así fue. Esa tarde del día 27 la pasamos casi solos los tres, papá y mamá contemplando la belleza de ese pequeño, en un control que le hicieron las enfermeras Felipe marcó algo de temperatura, hicieron que le sacara un poquito de ropa y nada más. Nuestro calvario empezó al día siguiente el 28 de diciembre cuando me percaté que Feli no había echo pipí, tampoco popo, obviamente me dijeron que era normal pero después empezó a ponerse muy quejoso y no lo podía dormir porque le daban muchas nauseas, tampoco comía. A las 20:00 hs de ese sábado se lo llevan a neo para “observarlo” y que yo como madre primeriza me quedara tranquila de que todo estaba bien, pero no fue así, a las 22:30 de ese día, vi entrar al pediatra de neonatología y al ver su rostro supe que algo no andaba bien. Me comentó que le hicieron un análisis de sangre y que el índice PCR estaba alterado, lo que significaba que mi bebé tenía una infección generalizada en sangre, “sepsis neonatal”, que estaban intentando aislar la bacteria que le estaba provocando infección, que podía tardar hasta 72 horas pero que Feli estaba estable y que le estaban administrando medicamento, que estuviera tranquila que estaba en buenas manos.

Mi mundo se vino abajo, esa noche dormí muy tarde porque el sueño me ganó y al despertar a las 6:00 a.m. del día 29 de diciembre, me dijo una enfermera que el doctor quería hablar conmigo. Fui a neonatología lo más rápido que pude y ahí escuché las peores palabras que pude recibir, mi bebé había tenido una complicación en la madrugada y estaba conectado a una máquina de oxígeno, los resultados de los cultivos aún no arrojaban nada. A mi me dan el alta médica esa mañana y decido ir a casa, a bañarme y a cambiarme de ropa e igual mi esposo. Volvemos al hospital a las 15:00 hs, entramos a verlo y ahí empecé a darme cuenta la gravedad del estado de mi bebé. Esa tarde fue larga y desesperante, empezó a empeorar conforme pasaron las horas y a las 22:30hs nos dijeron que su situación era realmente de vida o muerte, que quizá nuestro amado hijo no pasaría la noche y nos preparamos para lo peor. Decido ir a casa a buscar un abrigo y en el camino, junto a mi esposo y dentro del auto, le rogamos a Dios por nuestro bebé, lo entregamos en sus manos y aunque nos dolía el corazón en cada palabra que decíamos, así lo hicimos. Al volver al hospital nos comentan que mi bebé había tenido un paro cardio – respiratorio, entramos a verlo, lo cargué en mis brazos, le dije cuánto lo amábamos y le canté un canción de cuna, algo que mi corazón sabía que no iba a poder hacer jamás. Él con sus pocas fuerzas abrió sus pequeños y achinados ojitos, me miró y con sus manitos apretó mis dedos y fue el momento más maravilloso de mi vida, mi hermoso Felipe se despidió de mi, de una manera hermosa que nunca olvidaré. A las 01:40hs del día 30 de diciembre el corazón de mi precioso dejó de latir y una parte de mi se fue con el. Los cultivos nunca arrojaron cuál bacteria provocó la sepsis en Feli y no hicimos autopsia, así que nunca sabremos con exactitud qué es lo que paso y es algo de lo que me arrepiento profundamente.

Mi bebé me enseñó que no somos dueños de nada, que no tenemos garantías de nada, entendí la frase los hijos son prestados. Felipe me enseñó a amar de una manera increíble, mi sueño nunca fue ser mamá pero con él conocí el amor más maravilloso del mundo, entendí el verdadero significado del amor, amar más allá de la muerte, amar y que este amor crezca todos los días aunque él no esté en este plano terrenal.

¿Su mensaje? Aunque aún lo estoy descubriendo, creo que su mensaje es que aprenda a valorar todo, las más pequeñas cosas aunque parezcan insignificantes, quizá mañana no estemos. Contemplar el mar, el cielo y las florecitas me recuerdan a mi Felipe y así vivo, recordándolo en todo lo hermoso que nos rodea.

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